Por Agencia EFE Los Ángeles CA– Un ataque cardíaco es algo que desafortunadamente puede ocurrir a cualquiera y nunca se está preparado para esa situación. La Organización Mundial de la Salud ha señalado las enfermedades cardiovasculares como "la mayor causa de muertes en el mundo", causantes del 31 % de todos los fallecimientos.
Es por eso que un grupo de investigadores californianos se dieron a la tarea de hacer algo al respecto, y se encuentran desarrollando unos sensores para iPhone capaces de alertar al usuario de los síntomas previos a esta afectación.
Bajo el nombre de “Vivió”, el dispositivo, creado por un equipo de cardiólogos, físicos, ingenieros y matemáticos de la academia Mesh, de la Universidad del Sur de California (USC), permite medir la presión sanguínea en las arterias, advirtiendo inmediatamente sobre alteraciones que pueden ser indicadores de un infarto cardíaco.
De esta manera, el sensor enviará inmediatamente la información a un médico.
"Una falla del corazón no se presenta de un día para otro, sino que, por el contrario, toma entre dos y tres años en desarrollarse", señaló Niema Pahlevan, profesor asistente de ingeniería aeroespacial y mecánica de USC, en entrevista a Efe.
A diferencia de otros complementos del iPhone y de algunos relojes de pulso que miden la frecuencia cardíaca y permiten determinar una arritmia, Vivio puede detectar un "infarto silencioso" al igual que hemorragias internas, según sus creadores.
Según la Asociación Médica Estadounidense cerca de la mitad de los infartos cardíacos son "silenciosos" y diagnosticados erróneamente con frecuencia, pues sus síntomas son sólo nausea y malestar ligero.
El sensor, que actualmente está en proceso de validación científica, tendría un importante efecto a la baja en los costos del monitoreo de la actividad cardíaca.
Producir Vivio costaría menos de $20 y se podría utilizar casi en cualquier lugar, mientras un MRI (resonancia magnética) vale en promedio más de $2,500 dólares según NerdWallet Health, y debe realizarse en un centro médico.
En Estados Unidos las enfermedades cardiacas se mantuvieron en 2016 como principal causa de muerte (165.5 muertes por 100,000 habitantes), seguidas del cáncer (155.8) y los accidentes (47.4), según datos recientes del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS).
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