A las pocas horas de que llegara al hospital su estado empeoró: se desplomó su tensión arterial y desarrolló acidosis metabólica, por lo que tuvo que ser trasladado a terapia intensiva en estado crítico.
“No conseguimos encontrar a ningún familiar ni a ninguna persona allegada; no teníamos modo de saber cuánto tiempo hacía que se había hecho el tatuaje”, explicó por Gregory Holt, autor del artículo en que se explica el caso. “Observando el tatuaje, se veía claramente que no era reciente”.
En el caso de que fuera antiguo podía suceder que el hombre se hubiera arrepentido. Los médicos decidieron ignorar el tatuaje y seguir los procedimientos habituales mientras un comité ético del hospital dirimía de urgencia sobre el caso. Finalmente recomendaronque consideraran la voluntad del hombre, reflejada en su tatuaje. El estado del hombre empeoró en las horas posteriores y no se lo reanimó. Murió sin haber recuperado la conciencia.
El epílogo de la historia terminó de aliviar a los profesionales: en el hospital se encontró un documento de voluntades anticipadas del paciente, en el que también manifestaba su voluntad de no ser reanimado.
“Tomamos la decisión de no reanimarle antes de encontrar el documento siguiendo las recomendaciones de nuestro comité ético. Pero nos sentimos muy aliviados al descubrir que el documento decía lo mismo que el tatuaje", explicó Holt. Fuente: https://tn.com.ar
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