Cuatro sencillos pasos para tener un abdomen plano y marcado

La experiencia ya había dado sus indicios y las últimas tendencias en entrenamiento lo confirmaron: hacer únicamente abdominales no llevan a lograr una panza chata. El concepto cambió. De pensar en lo específico y localizado, se pasó a tomar una visión global e integral. Hoy se entiende al cuerpo como un todo y su constante interacción, y no como partes aisladas.



Teniendo en cuenta esta tendencia, te damos 4 claves que te permitirán acercarte a la meta buscada. ¡Para poner en práctica!

- Incluir un trabajo aeróbico. El primer punto es desechar el mito que "los ejercicios localizados sirven quemar grasas". Si se quiere eliminar tejido de adiposo, lo indicado es realizar ejercicios aeróbicos que impliquen un aumento del gasto energético. La idea es generar un déficit energético y consumir más calorías de las que ingerimos. Esto llevará a eliminar gradualmente el tejido adiposo y dándole visibilidad a la pared abdominal.

- Activar la musculatura interna. Es nuestro corsé natural, responsable de sostener la columna. Para poder cumplir con esa función, debe comprimirse. Esto generará una disminución en el diámetro de la zona media y una postura mas erguida, que también brindará una imagen más estilizada. Los ejercicios que trabajan estos músculos: los puentes o planchas frontales, laterales y cruzadas; las rutinas de activación del piso pélvico; y los movimientos de ante y retroversión de la pelvis.

- Desarrollar la musculatura externa. Esto se logra con el trabajo abdominal. Aunque hay variantes más efectivas y de mejor calidad que las tradicionales. Un buena alternativa: llevar las rodillas al pecho en posición de puente. La utilización de materiales para dificultar la ejecución, como las fitball, aumentarán el efecto. Además, la realización de movimientos funcionales, como los lanzamientos, estimulan las fibras musculares de una forma mucho más completa y eficiente. Para que el cambio sea notorio es fundamental realizar series de entre ocho a quince movimientos. El abdomen es un musculo, al igual que los demás, para que el cambio sea notorio, debe crecer.

- Seguir una rutina de pesos libres. Este tipo de ejercicios que se realizan sin máquinas, generan una concientización postural y la activación de la pared interna del abdomen. Por ejemplo, cuando hacemos sentadillas -una de las series que están dentro de este grupo- además de trabajar las piernas, desarrollamos una musculatura abdominal activa y una postura erguida. Esto mismo ocurre con los remos con barra o el press de hombros. Para evitar lesiones, es importante usar las cargas adecuadas. Fuente: https://entremujeres.clarin.com

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