Cómo reconocer y tomar control de un ataque de pánico

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Puede que le haya pasado a algún familiar o a un conocido, o quizás a ti mismo: está todo bien y, de repente, tu corazón comienza a palpitar fuertemente, la sudoración se hace incontrolable y piensas que ese es, literalmente, tu fin.
Acudes a una sala de emergencias y después de varias pruebas y electrocardiogramas te dan la noticia: “usted sufrió un ataque de pánico”. Quizás es la primera vez que ocurre o puede que esta historia se haya repetido antes. ¿Qué pasa y qué puedes hacer?
Según la doctora Lelis Nazario, psiquiatra de niños y adolescentes y directora del Programa de Psiquiatría de Niños y Adolescentes del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, “un ataque de pánico es un episodio en el que la persona tiene una sensación de miedo intenso y piensa que algo malo va a pasar. Usualmente, esta se acompaña de síntomas físicos que incluyen: taquicardia, problemas para respirar, adormecimiento de las manos, mareos, dolor de estómago, náuseas y otros, que muchas personas pueden confundir con un ataque al corazón”. Los ataques pueden durar de 20 a 30 minutos y desaparecer por sí solos, y aunque puede haber detonantes que los precipiten, también pueden aparecer sin razón aparente, lo que suele mantener a muchas personas en un estado de ansiedad y miedo continuo, tratando de anticipar cuándo ocurrirá el próximo ataque.
Si bien los ataques de pánico son más comunes de lo que pudiéramos pensar, no son una patología, explica el doctor Alfonso Martínez Taboas, psicólogo clínico y catedrático de la Universidad Carlos Albizu. En ocasiones, algunas personas que sufren de ataques de pánico frecuentes pueden desarrollar agorafobia, un trastorno que consiste en un miedo y una ansiedad intensos de estar en lugares de donde es difícil escapar o donde no se podría disponer de ayuda, por lo que se aíslan de su entorno. Ambos profesionales añaden que cuando los ataques se vuelven más frecuentes y comienzan a alterar la calidad de vida de la persona que los sufre se convierten en un trastorno que hay que atender.
De acuerdo con la doctora Nazario, quien también dirige "PORTI", un proyecto piloto en colaboración con ASSMCA para tratar personas que sufren un primer episodio psicótico, muchas veces el ataque inicial suele ser detonado por estrés o una experiencia traumática, como por la pérdida de un trabajo o de un ser querido, como le ocurrió al príncipe Harry de Inglaterra, cuando perdió a su madre, la princesa Diana de Gales, y quien dijo que el evento precipitó que sufriera ataques de pánico por un tiempo. También puede coexistir con otras condiciones de salud mental como: ansiedad generalizada, depresión mayor o abuso de sustancias, y presentarse más comúnmente en los adolescentes o en la adultez temprana.
Aunque existe un componente genético muy fuerte ya probado, lo más importante es educarse sobre los ataques de pánico, qué los desencadena y cómo se pueden controlar, si se sufren frecuentemente. En la visita médica se descartarán condiciones de salud que pueden ocasionar síntomas similares, como hipertiroidismo, hipoglucemia o prolapso de la válvula mitral, por mencionar algunos. También se hará una evaluación psiquiátrica y una entrevista clínica parta llegar al diagnóstico.
El tratamiento puede ser farmacológico, psicoterapia, o una combinación de ambos. Según la doctora Nazario, los medicamentos más comúnmente utilizados son los antidepresivos y los betabloqueadores. En cuanto a la psicoterapia, el doctor Martínez Taboas, quien es el pasado presidente de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, destaca el uso de la terapia cognitivo conductual, mediante la cual se indaga qué piensa la persona de lo que está pasando y se le educa sobre el trastorno para que pueda entenderlo y manejarlo.
7 recomendaciones para manejarlos
1. Edúcate sobre los ataques de pánico y la ansiedad, los síntomas que causan y qué los puede precipitar.
2. No fumes ni tomes bebidas estimulantes, como las que tienen cafeína.
3. Evita los medicamentos para el catarro que tengan ingredientes que te pueden acelerar las palpitaciones.
4. Aprende técnicas de relajación y a respirar diafragmáticamente, que es una respiración profunda y lenta.
5. Duerme bien.
6. Escribe los pensamientos que te vienen a la mente cuando sufres un ataque para que aprendas a identificarlos.
7. Busca un grupo de apoyo, como amigos o familiares, que te puedan ayudar a mantenerte en calma en caso de que tengas un ataque. Fuente: Lucía A. Lozada Laracuente/Pordentro.pr

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