Los resultados demostraron que cuando el hombre caminaba junto a su pareja reducía su velocidad hasta en un 7% para que sus pasos coincidieran con el de la mujer.
En cambio, cuando el hombre andaba junto a una mujer que no le atraía su caminar era normal.
Según los científicos, esto podría tener implicaciones para las estrategias de movilidad y reproductiva de los grupos, lo que podría ayudar a interpretar los rastros de la huella fósil y las estrategias de los cazadores recolectores.
El estudio también demostró que las mujeres tienden a andar más despacio cuando caminan junto a otra mujer, en comparación cuando van solas o acompañadas de su pareja. Esto se debe a la cercanía que sienten por sus amigas, cosa que no ocurre con los hombres.