Acusado de poseer 140 kilos de heroína, el juez Tayarani le indicó que podría ayudarlo si se declaraba culpable, pero el hombre de 34 años insistió en su inocencia. Fue allí cuando escuchó las polémicas palabras del magistrado. Tras la decisión, fue ahorcado en la prisión Qezel Hesar, en Karaj, al norte del país.
Su esposa, Azaedeh Geravand, también pidió por su libertad, y añadió que su pareja había sido sometido a torturas. "En los primeros 70 días de su detención, fue torturado entre los interrogatorios", denunció al portal Hrana. También, se quejó porque no la dejaron visitarlo, y solo le fue posible verlo 11 meses después de su detención.
Además, explicó que los narcóticos por los que quedó preso fueron hallados en la casa de un vecino que no conocían, pero fue detenido por tener un altercado con las autoridades.
Fuente: http://www.infobae.com