Los resultados fueron publicado en el Journal of Investigative Dermatology (Diario de Dermatología de Investigación). Junto con este descubrimiento, los investigadores encontraron que las personas portadoras de esta versión especial del gen (ABCC11) también son propensas a producir cerumen seco, y que éste puede ser un indicador para saber si una persona produce o no olores por las axilas.
Además del gen ABCC11, otros factores que pueden influir en la producción de olores son la edad y la higiene en el hogar. Este descubrimiento contrasta la situación de las personas en el noreste de Asia, donde no necesitan usar desodorante y, por lo tanto, no lo hacen.
Según Ian Day, líder de la investigación, muchas personas están conscientes de que no producen ningún tipo de olor en las axilas, pero las normas socioculturales los obligan a usar desodorante.
Además del gen ABCC11, otros factores que pueden influir en la producción de olores son la edad y la higiene en el hogar. Este descubrimiento contrasta la situación de las personas en el noreste de Asia, donde no necesitan usar desodorante y, por lo tanto, no lo hacen.
Según Ian Day, líder de la investigación, muchas personas están conscientes de que no producen ningún tipo de olor en las axilas, pero las normas socioculturales los obligan a usar desodorante.