Por. Dr. Jorge L. Schmidt/Especial para Por Dentro
La reducción en la energía sexual trae consigo problemas de pareja, de irritabilidad y hasta de baja autoestima. (Thinkstock)
Abordar el tema del sobrepeso requiere una mirada en múltiples
dimensiones. Si bien es cierto que el impacto directo es en la salud
física no es menos cierto que las consecuencias de no mantener un peso
saludable pueden sentirse en aspectos mucho más íntimos, como lo es el
rendimiento sexual.
La pregunta obligada es ¿cómo impacta el sobrepeso en la vida sexual de las personas?
El sobrepeso y la obesidad se asocian al desarrollo de apnea del sueño, un trastorno común que provoca que las personas que lo padecen sufran pausas en la respiración de 10 segundos o más, o que tenga respiraciones superficiales durante el sueño.
Esta interrupción en la respiración provoca disminución en la oxigenación del cuerpo y cuando ello sucede, la persona despierta. Este proceso de “dormir” y “despertar” podría repetirse durante toda la noche.
Según los estudios, una persona podría tener hasta 30 pausas por hora y, por lo general, cuando se normaliza la respiración, emite un ronquido fuerte o un sonido parecido a un atragantamiento.
Alrededor de la mitad de las personas que padecen el trastorno respiratorio del sueño, como también se conoce, padece de sobrepeso y aunque se presenta en ambos géneros, es más probable que se manifieste más en hombres que en mujeres. De igual manera, la enfermedad puede aparecer a cualquier edad, pero el riesgo aumenta mientras entramos en años.
Un estudio publicado por la revista médica de la Universidad de Navarra destaca que “el trastorno respiratorio del sueño se encuentra presidido por dos factores: la anatomía de la faringe y el tono muscular de la vía respiratoria superior... La obesidad constituye uno de los elementos de riesgo más importantes en el desarrollo de la apnea del sueño ya que provoca acumulaciones de grasa cervical y el estrechamiento de la vía respiratoria”.
De hecho, el estudio indica que la obesidad aumenta en un 10% el riesgo de padecer apnea del sueño. Ahora, esta imposibilidad para dormir con plenitud que altera los patrones de sueño, limita los abastos de energía en el cuerpo, dejando a la persona con cansancio crónico, somnolencia matutina y sin deseos de cualquier otra actividad, incluyendo la sexual ya que se reduce la líbido o el apetito sexual. La apnea del sueño afecta el funcionamiento de la persona que lo padece en múltiples aspectos, incluyendo su sexualidad.
De hecho, la falta de sueño está directamente relacionada con la disfunción eréctil en los hombres. Un estudio presentado en Boston durante el verano concluyó que de 90 hombres mayores de 46 años que recibieron tratamiento para vencer la apnea del sueño, también pudieron solucionar sus dificultades sexuales. El grupo había admitido que tenía disfunción eréctil o que tenía la líbido disminuida.
La reducción en la energía sexual trae consigo problemas de pareja, de irritabilidad y hasta de baja autoestima. Sin embargo, cuando es como consecuencia de un trastorno del sueño, es fundamental atender la raíz del problema que es la obesidad. Como cualquier reacción en cadena hay que comenzar ha atender el detonante del problema.
Dormir bien es parte de la vida, es el momento de la reparación del cuerpo y debemos atender con prontitud cualquier obstáculo que nos impida recargar las energías, recuperar la salud y disfrutar a plenitud de la sexualidad.
El autor es bariatra con 15 años de experiencia en manejo de peso y salud ocupacional. Más información en: 787-620-0688, jorgeschmidt@mac.com, facebook.com/clinicareduccionpeso o en Twitter @jorgeschmidt
La pregunta obligada es ¿cómo impacta el sobrepeso en la vida sexual de las personas?
El sobrepeso y la obesidad se asocian al desarrollo de apnea del sueño, un trastorno común que provoca que las personas que lo padecen sufran pausas en la respiración de 10 segundos o más, o que tenga respiraciones superficiales durante el sueño.
Esta interrupción en la respiración provoca disminución en la oxigenación del cuerpo y cuando ello sucede, la persona despierta. Este proceso de “dormir” y “despertar” podría repetirse durante toda la noche.
Según los estudios, una persona podría tener hasta 30 pausas por hora y, por lo general, cuando se normaliza la respiración, emite un ronquido fuerte o un sonido parecido a un atragantamiento.
Alrededor de la mitad de las personas que padecen el trastorno respiratorio del sueño, como también se conoce, padece de sobrepeso y aunque se presenta en ambos géneros, es más probable que se manifieste más en hombres que en mujeres. De igual manera, la enfermedad puede aparecer a cualquier edad, pero el riesgo aumenta mientras entramos en años.
Un estudio publicado por la revista médica de la Universidad de Navarra destaca que “el trastorno respiratorio del sueño se encuentra presidido por dos factores: la anatomía de la faringe y el tono muscular de la vía respiratoria superior... La obesidad constituye uno de los elementos de riesgo más importantes en el desarrollo de la apnea del sueño ya que provoca acumulaciones de grasa cervical y el estrechamiento de la vía respiratoria”.
De hecho, el estudio indica que la obesidad aumenta en un 10% el riesgo de padecer apnea del sueño. Ahora, esta imposibilidad para dormir con plenitud que altera los patrones de sueño, limita los abastos de energía en el cuerpo, dejando a la persona con cansancio crónico, somnolencia matutina y sin deseos de cualquier otra actividad, incluyendo la sexual ya que se reduce la líbido o el apetito sexual. La apnea del sueño afecta el funcionamiento de la persona que lo padece en múltiples aspectos, incluyendo su sexualidad.
De hecho, la falta de sueño está directamente relacionada con la disfunción eréctil en los hombres. Un estudio presentado en Boston durante el verano concluyó que de 90 hombres mayores de 46 años que recibieron tratamiento para vencer la apnea del sueño, también pudieron solucionar sus dificultades sexuales. El grupo había admitido que tenía disfunción eréctil o que tenía la líbido disminuida.
La reducción en la energía sexual trae consigo problemas de pareja, de irritabilidad y hasta de baja autoestima. Sin embargo, cuando es como consecuencia de un trastorno del sueño, es fundamental atender la raíz del problema que es la obesidad. Como cualquier reacción en cadena hay que comenzar ha atender el detonante del problema.
Dormir bien es parte de la vida, es el momento de la reparación del cuerpo y debemos atender con prontitud cualquier obstáculo que nos impida recargar las energías, recuperar la salud y disfrutar a plenitud de la sexualidad.
El autor es bariatra con 15 años de experiencia en manejo de peso y salud ocupacional. Más información en: 787-620-0688, jorgeschmidt@mac.com, facebook.com/clinicareduccionpeso o en Twitter @jorgeschmidt
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