Algunos disfrutan más los alimentos servidos en platos blancos y redondos. Conoce la razón
Por BBC Mundo
Algunos amantes de la cocina aseguran que cuando
la comida se sirve en platos redondos de color blanco se ve mejor. Pero,
¿sabe mejor también?
Parecen ser de rigor
en establecimientos que sirven comida bien presentada y también son la
elección común de quienes cocinan en sus casas.
"Servida
en un plato blanco y limpio, la comida y sus colores serán el foco
principal", le explica a la BBC Kieran Lenihan, chef en el restaurante
irlandés-italiano Farrells, de Bristol, Inglaterra.
"Los platos con dibujos o adornos le roban la atención a los alimentos y no dejan apreciar sus colores y texturas reales".
Pero hay otra razón por la que los platos
blancos y redondos atraen a los comensales y cocineros por igual: el
color y la forma del plato influyen en la percepción del gusto, según
revelan los resultados de una investigación.
Confirmado... pero no comprendido
Peter
Stewart, profesor de psicología en la Universidad Memorial de
Terranova, Canadá, y su compañera de investigación Erica Goss dirigieron
un experimento para saber cómo la gente percibía el sabor de una torta
de queso servida en platos blancos y negros, redondos y cuadrados.
¿El resultado? Los platos blancos y redondos mejoraron algunos juicios básicos.
"Las
calificaciones de dulzura e intensidad eran más altas cuando se servía
en platos blancos redondos. Lo mismo ocurrió con las calificaciones de
calidad y gusto", explica Stewart.
Pero, ¿por qué?
"El
aspecto familiar del plato blanco redondo puede ser la razón", dice
Stewart, "pero también es posible que asociaciones aprendidas hayan
influido en esas calificaciones".
"El color
blanco tiene asociaciones implícitas con la pureza, el brillo y
posiblemente la limpieza (entre otras muchas cosas, sospecho) y esto
detona efectos de toda clase".
"Incluso podría ser tan simple como que el azúcar es blanca... No hay una respuesta clara", confiesa.
No
obstante, estar consciente de que la comida en un plato blanco y
redondo se percibe como más dulce podría alterar la forma en que los
chefs sirven sus postres. Si son muy dulces, quizás no deban servirse en
un plato blanco, dice.
Extravagante
Leigh
Evans, jefe de cocina del pub gastronómico Chequers, ubicado en Bath,
Inglaterra, cree que es muy importante contar con el "vehículo adecuado
para ofrecer un gran plato".
"Cuando se idea
una receta, hay que pensar en la combinación de sabores, en cómo se
cocinará y también dónde se servirá", señala Evans.
"Si
tiene una salsa u algo que se desmorone, es mejor evitar los platos con
adornos y colores, pues se creará un desorden desalentador".
"La
gente no quiere comer un asado de costilla sobre un plato lleno de
extravagancias. Hay que dejar que la comida hable por sí sola", le dice a
la BBC.
David Wykes, chef del restaurante
de mariscos Verveine, en Milford-on-Sea, Inglaterra, ha llevado este
concepto a otro nivel con su "plato blanco", en el que todos los
ingredientes son también de ese color.
"La
mayoría de los chefs utilizan un plato blanco para hacer que los
alimentos se destaquen y se vean muy llamativos. Yo lo uso de un modo
completamente opuesto", observa.
"Sirvo un
postre totalmente blanco en un plato blanco con el propósito de que se
vea plano y monótono, para que el cerebro te diga que todo va a saber
igual".
"Pero cuando se prueba, los sabores son completamente distintos y muy audaces, lo que hace que sea una experiencia alucinante".
Plano y monótono
Investigaciones
anteriores han demostrado que, al igual que la vajilla, los cubiertos
pueden influir en el sabor de alimentos, así como el ambiente, el olor,
el sonido y la forma y el color.
El estilo
gastronómico moderno de David Wykes le permite servir sus creaciones
sobre vidrio y loza para evocar conexiones naturales.
"Yo
siempre busco el recipiente indicado para mis recetas, ya sea un plato
verde, un tazón azul, una piedra, una lata de sardinas".
"Una
gran idea servida en el plato equivocado o con los cubiertos
incorrectos deja de ser buena. La continuidad tiene que fluir entre el
plato, los cubiertos, el servicio, el ambiente y la identidad del
restaurante", dice el chef.
El estudio
encontró que los platos cuadrados negros también son una opción, pues
incrementaron la calificación que se le dio a la calidad de los
alimentos.
Stewart explica que esto puede
ser porque la gente inconscientemente relaciona "el color negro con
elegancia, sofisticación, suntuosidad y calidad".
La influencia del color
Muchos chefs y cocineros sienten que los platos negros son una propuesta que funciona muy bien con ciertos tipos de cocina.
El
chef Kieran Lenihan dice: "La comida tailandesa tiene colores muy
brillantes. Estoy seguro de que probablemente se destaquen muy bien en
un plato negro".
Pero, ¿existen otras alternativas que podrían funcionar?
Lenihan sirve pescado en "platos grandes azul claros y con círculos".
"Nunca he usado un plato de color negro, pero sí pizarra y granito para realzar el color del plato", agrega el cocinero.
Al final, sin embargo, como dice el chef Evans, "no sirve de nada que se vea bonito, si no sabe bien".
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