No hay secreto, Cambiar tus hábitos y ejercitarte es la única forma efectiva de hacerlo
Por Camile Roldán Soto /gfrmedia.com
Ni alimentos mágicos, ni productos milagrosos existen para quemar
grasa de forma permanente y segura. Si quieres eliminar ese chichito de
la cintura o las caderas, tus mejores herramientas son: consumir menos
calorías de las que quemas, saber seleccionar el tipo de grasas que
ingieres -no todas son iguales- y ejercitarte consistentemente,
coinciden varias profesionales de la nutrición.
Las dietas
bajas o libres de grasa se popularizaron en la década de los 90, bajo
la premisa de que a menor consumo de ésta, más rápida sería la pérdida
de peso. Con los años, los enfoques de los regímenes alimentarios han
cambiando según el tiempo y la moda, pero la grasa permanece como ese
elemento no deseado. En parte, por razones muy justificadas, pues su
exceso es sinónimo de enfermedad y libras demás.
Sin embargo, no
hay que perder de vista que ningún régimen que limite en extremo o
elimine nutrientes esenciales para la salud (incluidas las grasas) puede
sostenerse a largo plazo. Más importante aún, si así fuera, su impacto
en la salud y hasta el estado de ánimo es negativo.
En el caso de
la grasa, la necesitamos en su versión ‘buena’ (monosaturadas y
polisaturadas) y en cantidades recomendadas para mantener el sistema
nervioso saludable, absorber vitaminas fundamentales (A, D, E y K, entre
otras) y mantener la producción de hormonas, por mencionar solo
algunas de sus funciones.
La cafeína
Constantemente, el mercado
ofrece alternativas ‘milagrosas’ para aquellos deseosos de librarse de
la grasa no deseada. Igualmente, se destacan de tiempo en tiempo ciertos
alimentos como aliados para lograr esta meta.
La nutricionista y
dietista Carla de La Torre, enfatiza que no hay alimentos específicos
que logren este propósito. Sí hay evidencia de que la cafeína, consumida
previo al ejercicio, puede aumentar levemente el metabolismo en reposo
(metabolismo basal).
Investigaciones sobre este ingrediente, presente
principalmente en el café, el chocolate y algunos refrescos indican que
puede suprimir el apetito aunque no se ha sustentado que este efecto
perdure a largo plazo. La cafeína también ayuda a estimular un proceso
llamado termogénesis, que es la forma en la cual digerimos la comida y
generamos calor corporal.
Sin embargo, es importante considerar
que la cafeína tomada en exceso puede causar náuseas, aumento en la
presión sanguínea, palpitaciones, insomnio, entre otros. Además, los
refrescos, el café o sus bebidas derivadas contienen usualmente bastante
azúcar y calorías. En caso de consumirla en pastillas, es importante
hacerlo según las indicaciones y consultar con un médico para asegurar
que no hay riesgos.
Otros ‘remedios’
La
nutricionista y dietista Alexandra Rodríguez Quiñones, del Hospital
Auxilio Mutuo, destaca que muchos de los productos que se promocionan
como quema grasa lo que realmente hacen es provocar una mala absorción
de esta sustancia.
“Pueden producir diarrea o problemas
gastrointestinales”, enfatiza la nutricionista, quien al igual que sus
colegas entrevistadas no recomienda el uso de estos medicamentos y las
razones son varias.
La mayoría de los productos para perder grasa
o peso no han sido aprobados por la Federal Drug Administration (FDA) y
otros tantos han sido retirados del mercado por garantizar resultados
que no ofrecen o provocar efectos secundarios, en algunos casos severos.
La FDA ha advertido al público acerca de la peligrosidad de
estos productos que contienen ingredientes farmacológicos que no han
sido evaluados. Algunos de estos son: Herbal Xenicol, Slimbionic y
Xsvelten.
“Estos productos contaminados para bajar de peso
representan un riesgo a la salud pública porque contienen ingrendientes
sin identificar y en algunos casos, drogas recetadas que en cantidades
que exceden las dosis recomendadas”, advirtió la agencia en uno de sus
llamados, publicado en su página de internet.
En el portal de la
FDA (www.fda.gov/weightlossfraud) también esta publicada una larga
lista de pastillas y bebidas que tienen ese perfil. Los riesgos de
consumirlos varían en cantidad e intensidad pero incluyen: alta presión,
taquicardia, ataque al corazón, arritmia y hasta muerte repentina.
Pacientes
con ciertas condiciones de salud están en mayor riesgo de enfrentar
consecuencias al consumir -sin saberlo- sustancias contenidas en los
mismos que podrían empeorar su estado.
“Hemos tenido pacientes
que han sufrido complicaciones con problemas del corazón y
complicaciones cardíacas en general”, comenta Lilliam Rodríguez Báez,
nutricionista y dietista en el Hospital Auxilio Mutuo.
Los alimentos
“No es cierto”, afirma la nutricionista y dietista María Rodríguez,
respecto a la alegada propiedad quema grasa de ciertos alimentos tales
como la toronja, el limón o el celery, entre tantos otros que se
mencionan.
“Históricamente, hemos escuchado que alimentos como la
toronja, el limón, el celery o las pastillas ‘naturales’ o ‘de hierbas’
ayudan a quemar grasa corporal. Esto no es cierto”, afirma la
nutricionista de Smarter Eating en Guaynabo.
En cuanto a la
alimentación, lo importante es mantener una dieta balanceada, con las
calorías que necesitas, que incluya una cantidad moderada de grasas no
saturadas y un mínimo de grasas saturadas.
Al primer grupo
corresponden el pescado, los aceites vegetales, las nueces, aceitunas,
entre otros. Mientras, los bizcochos, frituras, galletas, carnes y
lácteos pertenecen al grupo de grasas que debes evitar.
El ejercicio como aliado
Si ya sabes que mantener la actividad física es fundamental para
disminuir el por ciento de grasa corporal probablemente te preguntes qué
tipos de ejercicios pueden ayudarte a lograr esta meta y mantener el
resultado.
Una de las premisas que ha creado confusión respecto a
este tema es que el ejercicio a baja intensidad es más efectivo para
quemar grasa. En principio, es cierto que las actividades menos intensas
requieren más fuentes de energía rápida (o sea, carbohidratos) y, a
consecuencia, menos fuentes de energía en reserva (grasa). Sin embargo,
el ejercicio más intenso te exige más esfuerzo y por lo tanto, al
final, quemarás más calorías.
“Lo que te hace perder grasa es el déficit de calorías”, apunta de La Torre.
Así
es que aquellos que debido a una condición médica o preferencia tengan
que ejercitarse menos vigorosamente, deben incrementar el tiempo de
ejercicio para eliminar, por fin, la grasa no deseada.
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