| Foto: Alain Bañon |
Por: Dunia de Windt
Dominicano de origen y corazón, estadounidense de adopción y
perspectiva, su discurso transcurre entre dos esencias, dos formas de
ver la vida y dos distancias que apoyan su objetividad. Mi encuentro con
el célebre autor de La maravillosa vida breve de Óscar Wao (2007),
ganadora del premio Pulitzer, transcurrió en Barcelona, donde se
encontraba en pleno viaje promocional de su última novela, Así es como la pierdes.
Ajetreado por lo fugaz de su visita a Barcelona, el encuentro está
previsto para tan solo 15 minutos. Sin embargo, el diálogo con una
dominicana en medio de la lejana Europa finalmente parece estimularlo.
Su río de palabras castellanas, inglesas y mezcladas se anima. La
comunicación avanza. La madeja del cruce cultural en el que se mueve su
esencia cultural se desenreda, y tiene muchos matices, muchos lugares
comunes para tantos dominicanos emigrados que viven en la ambivalencia
de dos mundos paralelos y a veces distantes. Sencillo de maneras y
expresándose en ese sonoro spanglish, este dominicano internacional
esgrime una palmaria claridad de ideas y le pone pasión a casi todos los
temas.
Fuiste ganador del Pulitzer en el año 2008, en la categoría de novela, por La maravillosa vida breve de Oscar Wao, y ahora formas parte del jurado del premio. ¿Cómo te sientes con este cambio?
Me eligieron supuestamente porque soy alguien curioso. Alguien con
criterio para poder evaluar distintos materiales que nos llegan. Yo como
jurado trato de buscar escritores y periodistas que estén haciendo
trabajos interesantes que tal vez otros miembros del jurado no los
conocen, ni apoyan. Es un privilegio que yo utilizo para ayudar a otras
personas. Solo serán nueve años. Hay gente a la que no le gusta leer a
determinados grupos, integrarse en un trabajo civil, comunitario.
A tu juicio, cómo afecta el uso del internet y las nuevas
tecnología a los escritores?, ¿qué piensas de las páginas de
autoedición?
Yo quiero darles oportunidad a esos desconocidos, vengo de otra
generación, y no le doy mucha importancia al asunto tecnológico.
Respecto a las páginas de autoedición, creo que cumplen su función y es
bueno que algunas personas hayan encontrado salida a través de ellas.
En una reciente entrevista aludiste a la lucha entre inglés y español que pervive en Estados Unidos.
Es así, y no hay un gran cambio en ese sentido. Estados Unidos
todavía anda un poco hispanofóbico: no ha podido integrar la cultura e
idioma españoles. Es una parte de su herencia. Una lucha que continúa.
Así es como la pierdes, o This is how you lose her, es tu última novela. ¿Qué te inspiró para escribir este nuevo trabajo? ¿Te involucras con las traducciones de tus libros?
Quería escribir un libro sobre ese culto de mujeriego que muchos
hombres latinos tienen arraigado. Eso es como un culto, una religión.
Deseaba dar a conocer cómo en un jovencito se forma y desarrolla esa
práctica, y también cuáles son las consecuencias. Yo mismo soy hijo de
un padre que le metía los cuernos a mi madre. Yo me enteré muy joven,
pero eso era un secreto a voces. A pesar de que sea un tema recurrente,
típico, no hablamos del papel a que se ve avocada la mujer para que este
hombre sea un mujeriego; no hablamos de ese dolor y confusión en ese
hombre que lo impulsa a ser mujeriego. Más allá de eso, como escritor
quería escudriñar en su interior. Y sí, me involucro con el traductor de
mis libros. Es algo que hay que hacer si uno quiere que los matices y
el trasfondo no se pierdan en una cuestión de mero vocabulario.
Eres un hombre comprometido con los temas sociales y políticos.
¿Qué opinión te merece esta juventud que en diferentes lugares del mundo
se ha levantado en protesta contra el sistema que tenemos? ¿Y cuál es
tu visión sobre la tan debatida y esperada Reforma Migratoria en Estados
Unidos?
España, Santo Domingo y Estados Unidos… hablamos del punto de vista
sobre los pobres que necesariamente ha cambiado. Todo está peor. Los
líderes, políticos y gobiernos siguen siendo unos aprovechados,
ladrones… Creo que es lógico tirarte a la calle para hacer
manifestaciones, luchar contra esta clase de regímenes. Estamos pasando
por un período muy fuerte. Lo que vemos ahora mismo con los jóvenes es
el primer capítulo. Es una ola, un movimiento que no sé adónde va a
llegar; estamos viendo un terremoto social. En cuanto a la posible
Reforma Migratoria en Estados Unidos, la esperanza es que todavía
tenemos que esperar y sufrir.
Estas leyes seguirán rompiendo muchas familias. Pero ahora mismo no
tengo esperanza, ni con Obama ni con los republicanos sobre todo en este
tema. No veo la voluntad de ambos lados. Los republicanos tienen que
perder otra elección hasta que escarmienten. Ahora mismo tal vez algo
puede cambiar, pero será con las próximas elecciones que los
republicanos se darán cuenta de que las cosas tienen que ser diferentes.
Por cierto, pienso que el primer presidente hispano será un “cubano
conservador”. Y te digo algo, si Hillary vuelve a la campaña ganará
porque hasta las esposas de los republicanos votarán por ella.
La situación para la comunidad dominicana en Estados Unidos ha
cambiado mucho en algunos aspectos respecto a cuando tú emigraste con tu
familia. ¿Cómo sientes la situación de los dominicanos americanos hoy
en día?
Llegué a New Jersey cuando todavía no había ningún tipo de negocios
de dominicanos. No había un sentimiento, una imaginación de la diáspora.
Ahora es lo opuesto. Tenemos presencia grande, fuerte y diversa, pero
también tenemos una marginación como comunidad. Como comunidad uno vive
de la imaginación. Nos ayuda mucho.
Dado que vives desde hace años fuera de RD y dada tu atención a
los temas de la idiosincrasia dominicana, ¿cómo ves tú la situación de
nuestro país en este momento?
Las cosas en el país están peor. La miseria sigue igual, creciendo.
No tenemos respuesta de cómo vamos a lidiar con esta cara feroz del
capitalismo. Nosotros como país, como estado, tenemos los políticos
menos capaces del mundo. Somos una comunidad trabajadora, capaz, con
muchísimos recursos, pero ¿dónde está el liderazgo?, ¿dónde están las
opciones? En la sociedad dominicana los ricos viven aparte. En República
Dominicana, si tú no conoces a alguien con influencias nunca te darán
un trabajo interesante; si eres mujer, no te harán caso aunque tengas un
título de Harvard. Tenemos una sociedad que no funciona, y hay que
cambiarla. Y tenemos toda esa cantidad de jóvenes capaces a los que no
les dan la oportunidad, y que terminan frustrados por la misma sociedad.
Ese clientelismo, a pesar de estar en el siglo XXI, ha dañado a nuestro
país. A la sociedad dominicana le hace falta un par de bofetadas para
que despierte; y los políticos dominicanos, con sus vidas resueltas, son
todos unos comesolos.
Retornando al quehacer literario… El Pulitzer y luego finalista del National Book Award 2012 por This is how you lose her en
la categoría de ficción, entre otras distinciones que has ganado a lo
largo de los años. ¿Interfiere este éxito a la hora de sentarte
nuevamente a crear?, ¿es una presión para ti?
No es una presión. Yo llevo dentro tanta presión interna que las
cosas del exterior no me afectan para nada. Si tienes un infierno
dentro, nada de lo de afuera te afecta. Simplemente me siento a
escribir.
¿Qué pasa cuando a la hora de sentarte a escribir te bloqueas? ¿Te sucede a menudo?
Suele pasar, y lo único que hago es leer. Yo puedo durar once años
escribiendo un libro, y es porque no me mortifico mucho. Busco la manera
de leer, de tratar de entender mejor mi práctica. Y regreso a escribir.
¿Qué lees en este momento?
Estoy leyendo un libro sobre la historia del peligro sexual en la Inglaterra del siglo XIX: This serial drightful delight. ¡Tremenda!
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