Elimina calorías de tus bebidas
Durante la semana cuidas tu alimentación, pero al llegar el viernes cambia el panorama. Disfrutas de salidas con la familia y con las amistades e inevitablemente ingieres bebidas alcohólicas. ¿Sabías que éstas pueden arruinar todo el esfuerzo de la semana? Las bebidas representan una gran fuente de calorías.
El alcohol reduce la cantidad de grasa que nuestro cuerpo utiliza como energía. Esto ocurre debido a tres razones:
1. Una parte bien pequeña del alcohol que consumimos se convierte en grasa.
2. El hígado convierte el resto del alcohol en acetato.
3. El acetato va al torrente sanguíneo y reemplaza la grasa como fuente de energía, por lo tanto no quemamos grasa mientras consumimos alcohol.
Este proceso sumado a la gran cantidad de calorías que aportan las bebidas alcohólicas obliga al cuerpo a almacenar energía en forma de grasa, la mayoría en el área abdominal.
El alcohol aporta 7 kcal por gramo, casi lo mismo que las grasas (9 kcal/g) y casi el doble que las proteínas (4kcal/g) y los hidratos de carbono (4kcal/g). Son lo que llamamos "calorías vacías". El alcohol no aporta ningún nutriente esencial ni proteínas ni vitaminas ni minerales.
Ten en cuenta que dos copas de whisky por ejemplo, de 3oz cada una, tienen casi 500 calorías. Y recuerda que si mezclas el alcohol con refrescos o jugos, aumenta la aportación calórica.
Las mejores opciones son: cerveza, vino y cava o champán. Si bebes vino durante la cena, toma una copa de agua entre cada copa de vino, así reduces el consumo de alcohol a la mitad. Si eliges cerveza, tómala "light" mezclada con agua con gas sin azúcar.
Las bebidas fermentadas como el champán o la sidra son un poco más dulces y con menos alcohol, por lo que las calorías se reducen notablemente y, aunque consumimos las mismas en porciones mayores, no sólo brindan calorías, sino micronutrientes y compuestos buenos para el organismo propios de la fermentación que les da origen.
A pesar de las diferencias, siempre es bueno consumir estas bebidas con moderación, pues el alcohol en exceso en nada ayuda a la salud del organismo.
En el caso de las bebidas más fuertes como el vodka, ron, cognac, aunque se suelen tomar en menor cantidad su contenido calórico es mayor que las fermentadas.
Las bebidas fermentadas han demostrado tener efectos cardioprotectores en muchos casos, siempre y cuando se consuman con moderación, por eso, siempre será preferible ingerir vino, sidra, cerveza o champán antes que una bebida destilada. Pero como siempre, nada está prohibido, sólo es importante controlar la cantidad a consumir para no descuidar la dieta ni la salud.
La autora es nutricionista. Para contactarla, sugerirle temas o aclarar dudas puedes escribirle a nutricionaldiapr@gmail.com.
El alcohol reduce la cantidad de grasa que nuestro cuerpo utiliza como energía. Esto ocurre debido a tres razones:
1. Una parte bien pequeña del alcohol que consumimos se convierte en grasa.
2. El hígado convierte el resto del alcohol en acetato.
3. El acetato va al torrente sanguíneo y reemplaza la grasa como fuente de energía, por lo tanto no quemamos grasa mientras consumimos alcohol.
Este proceso sumado a la gran cantidad de calorías que aportan las bebidas alcohólicas obliga al cuerpo a almacenar energía en forma de grasa, la mayoría en el área abdominal.
El alcohol aporta 7 kcal por gramo, casi lo mismo que las grasas (9 kcal/g) y casi el doble que las proteínas (4kcal/g) y los hidratos de carbono (4kcal/g). Son lo que llamamos "calorías vacías". El alcohol no aporta ningún nutriente esencial ni proteínas ni vitaminas ni minerales.
Ten en cuenta que dos copas de whisky por ejemplo, de 3oz cada una, tienen casi 500 calorías. Y recuerda que si mezclas el alcohol con refrescos o jugos, aumenta la aportación calórica.
Las mejores opciones son: cerveza, vino y cava o champán. Si bebes vino durante la cena, toma una copa de agua entre cada copa de vino, así reduces el consumo de alcohol a la mitad. Si eliges cerveza, tómala "light" mezclada con agua con gas sin azúcar.
Las bebidas fermentadas como el champán o la sidra son un poco más dulces y con menos alcohol, por lo que las calorías se reducen notablemente y, aunque consumimos las mismas en porciones mayores, no sólo brindan calorías, sino micronutrientes y compuestos buenos para el organismo propios de la fermentación que les da origen.
A pesar de las diferencias, siempre es bueno consumir estas bebidas con moderación, pues el alcohol en exceso en nada ayuda a la salud del organismo.
En el caso de las bebidas más fuertes como el vodka, ron, cognac, aunque se suelen tomar en menor cantidad su contenido calórico es mayor que las fermentadas.
Las bebidas fermentadas han demostrado tener efectos cardioprotectores en muchos casos, siempre y cuando se consuman con moderación, por eso, siempre será preferible ingerir vino, sidra, cerveza o champán antes que una bebida destilada. Pero como siempre, nada está prohibido, sólo es importante controlar la cantidad a consumir para no descuidar la dieta ni la salud.
La autora es nutricionista. Para contactarla, sugerirle temas o aclarar dudas puedes escribirle a nutricionaldiapr@gmail.com.
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