Por Ileana Delgado Castro /idelgado@elnuevodia.com
Acaba de cumplir 50 años y afirma que se siente "como coco", que no le duele nada. Pero "por aquello de prevenir", decidió ir al médico para un chequeo general. Lo que no esperaba era el diagnóstico que, de entrada, le dio el médico: su presión arterial estaba elevada y era necesario que comenzara de inmediato a tomar medicamentos para controlarla.
"Hago ejercicios casi todos los días, mis hábitos alimentarios son bastante saludables y tampoco fumo o bebo. Y aunque tengo unas libritas de más, siempre me he considerado una personas saludable. Además, nunca he tenido síntomas o problemas con la presión", afirma Ana, ama de casa y madre, quien cree que el médico exagera y que realmente no necesita tomar el medicamento que le recetaron.
"La verdad es que yo me siento bien. Y aunque compré la medicina, todavía no estoy segura de tomarla", admite Ana, tras aceptar que el asunto le preocupa porque el médico le explicó las consecuencias de no controlar su presión arterial. Pero al mismo tiempo, dice que prefiere buscar alternativas que no incluya medicamentos.
Como Ana, cientos de personas con presión arterial alta, conocida también como hipertensión no aceptan el diagnóstico. Más que nada, porque creen que al no tener síntomas, no es necesario medicarse. Sin embargo, a largo plazo, se exponen a varios problemas de salud. Desde agrandamiento del corazón, infarto o ataque cardiaco, hasta derrame cerebral, problemas de los riñones, ceguera y hasta la muerte.
"A la hipertensión o presión alta se le conoce como el asesino silencioso porque, precisamente, en la mayoría de los casos, no da síntomas. Y uno de los problemas que tenemos es que cuando una persona llega a la oficina a un chequeo y se le descubre que tiene la presión alta, generalmente no lo acepta y se hace difícil que siga el tratamiento", indica el cardiólogo Luis Parés.
De hecho, hay pacientes que llegan a sufrir hasta un infarto o derrrame cerebral porque no siguen el tratamiento. Otros creen que se toman la pastilla y que después de un tiempo, como han controlado la hipertensión, ya no tienen que tomar más el medicamento, señala el especialista en medicina interna, Gregorio Cortés-Maisonet, tras recordar que la mejoría es porque la persona está bajo tratamiento.
"Actualmente tenemos una mayor incidencia de personas jóvenes que padecen de presión alta. Tengo pacientes que están en los 20 y ya tienen diagnóstico de hipertensión. Son personas que tienen una pobre alimentación, un estilo de vida sendentario, hábitos como fumar o ingerir bebidas alcohólicas", destaca Cortés-Maisonet.
Y es que la hipertensión o presión arterial alta -una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de la presión sanguínea en las arterias-, es un problema de salud serio que ya se considera una epidemia en el mundo.
Precisamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la hipertensión como una de las mayores causas de muerte a nivel mundial. En Puerto Rico, también se distingue por afectar a más del 27% de la población, según estadísticas de 2003. Pero podría ser aún más alta. De hecho, a nivel de Estados Unidos, se estima que afecta a cerca del 60% de la población.
Presión peligrosa
Según la definición del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, la presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias cuando el corazón bombea sangre.
Pero cuando esta presión aumenta y permanece elevada por mucho tiempo, puede lesionar el cuerpo de muchas formas, señala el internista Cortés-Maisonet, quien destaca que se trata de una afección de salud que cuesta billones de dólares en Estados Unidos, no solo por el tratamiento sino también por las perdida de empleo. De hecho, sostiene que es una de las principales causas de incapacidad a largo plazo.
"Cuando una persona es diagnosticada con hipertensión tiene que entender que el tratamiento es de por vida y que debe hacer cambios en su estilo de vida", enfatiza Cortés-Maisonet, mientras destaca que, generalmente, la mayoría de los pacientes no llegan a hacer los cambios necesarios.
"La triste realidad de nuestra sociedad es que la mayoría hace cambios en las primeras semanas y después de un tiempo lo dejan", advierte el médico internista.
Sin embargo, es muy importante que tomen sus medicamentos y tengan un estilo de vida saludable, recomienda Cortés-Maisonet. Esto incluye bajar de peso, hacer ejercicios, dejar el cigarrillo, bajar el consumo de sal y sodio y eliminar las comidas con alto contenido de grasa.
"A mis pacientes les digo que no tienen que convertirse en maratonistas... Lo que se busca es que mantengan un estilo de vida activo, que puede ir desde caminatas hasta ejercicios pasivos como sembrar plantas en el patio de la casa. También es importante que aprendan a leer la tabla nutricional de los alimentos para que no consuman los que son altos en sodio", exhorta Cortés-Maisonet, tras resaltar que el puertorriqueño es "más rebelde en el tratamiento porque tenemos influencia de la raza negra". Según explica el médico, hay guías médicas que dicen que usualmente el paciente de raza negra puede necesitar dos o más medicamentos para regular la presión de forma efectiva.
Trabajo extra para el corazón
Según el doctor Parés, el 85% de las personas tienen hipertensión primaria o esencial. Quiere decir que no se conoce la causa o que es determinada por los genes "y cómo nuestro cuerpo fue constituido".
"Cuando un paciente llega y me dice que tiene dolor de cabeza o el pecho apretado y tiene la presión arterial alta, le digo que esa es la buena porque lo hizo venir al médico a buscar tratamiento. La mala es la que no da ningún síntoma y cuando llega al oficina tiene la presión altísima. Y, generalmente, lleva años así", advierte Parés.
Precisamente, por eso se conoce como el enemigo silencioso. Especialmente, porque durante años ha estado causando daño al organismo sin que la persona se percate del peligro que corre.
"Una definición sencilla de presión arterial alta es entender cuánto trabajo pasa el corazón en bombear la sangre al cuerpo. Mientras mayor resistencia, más trabajo pasa el corazón y como cualquier otro músculo que se ejercita mucho, va a crecer", advierte Cortés Maisonet.
De hecho, la hipertensión causa agrandamiento del músculo del corazón (conocido como hipertrofia) y, más tarde, dilatación de las cavidades cardiacas y pobre contracción de éstas (cardiomiopatía). Esto resulta en que el paciente termina con insuficiencia cardíaca, mejor conocida como fallo cardíaco. Además, acelera la enfermedad en las arterias coronarias que eventualmente lleva a la obstrucción y al infarto cardíaco.
Asimismo, a nivel cerebral, predispone a infartos cerebrales (comúnmente conocidos como derrames cerebrales). Mientras, a nivel renal puede a llevar a fallo renal y diálisis. Y en la retina del ojo, puede llegar a hemorragias que acaban con la capacidad visual.
No obstante, son procesos que tienden a tardar años y que se pueden prevenir, coinciden ambos médicos. "Actualmente hay una variedad de medicamentos que pueden controlar la hipertensión, proteger el riñón y el corazón, al tiempo que disminuye la resistencia a nivel del organismo", explica Cortés-Maisonet.
Y aunque es una enfermedad crónica que no tiene cura, se puede controlar efectivamente con medicamentos. Sin embargo, cuando se conoce la causa y ésta se puede remover, generalmente, se elimina el problema de la hipertensión, señala el doctor Parés.
"Por ejemplo, si es un tumor en un riñón el que causa la hipertensión y este se elimina mediante cirugía, la presión arterial vuelve a la normalidad", agrega el cardiólogo. De la misma forma, indica que si la persona baja de peso, hace ejercicios, lleva una dieta saludable baja en sal y sodio, en algunos casos es posible que pueda funcionar sin medicamentos.
No obstante, enfatiza que eso no quiere decir que la hipertensión se haya curado y se debe mantener en constante monitoreo de su presión arterial. Por ejemplo, Parés destaca que al menor cambio, la presión arterial puede volver a elevarse.
Factores de riesgo
Tienes un riesgo más alto de sufrir de hipertensión arterial si:
• Eres afroamericano.
• Estás obeso.
• Tienes mucho estrés o ansiedad frecuentemente.
• Tomas demasiado alcohol (más de un trago al día para las mujeres y más de dos para los hombres).
• Consumes demasiada sal y sodio en tu dieta.
• Tienes un antecedente familiar de hipertensión arterial.
• Padeces de diabetes.
• Fumas
Fuente: Recopilado por El Nuevo Día
Puedes ayudarte
Para controlar tu presión arterial es importante que:
• Consumas una alimentación saludable que incluya potasio y fibra.
• Hagas ejercicio regularmente (al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico por día).
• Deja de fumar.
• Reduce la cantidad de alcohol que consumes (un trago al día para las mujeres, dos para los hombres).
• Reduce la cantidad de sodio (sal) que consumes (procura que sea menos de 1,500 mg por día).
• Trata de evitar factores que te causen estrés; la meditación y la yoga te pueden ayudar.
• Mantén un peso corporal saludable o busca ayuda si necesitas bajar de peso.
• Incluso si no te han diagnosticado hipertensión arterial, es importante que te hagas una revisión anual, especialmente si alguien en la familia ha tenido hipertensión. Los adultos mayores de 18 años deben hacerse revisar la presión arterial de manera regular.
Presión arterial normal
La lectura de la presión arterial generalmente se da con dos números: el primero es la presión arterial sistólica y el número inferior, la presión arterial diastólica. Según el Comité Nacional Conjunto para el Control de la Hipertensión:
• Presión arterial normal: Menor de 120 mm Hg sistólica/, menor de 80 mm Hg diastólica.
• Pre-hipertensión: de 120 a 139 mm Hg sistólica / de 80 a 89 mm Hg diastólica.
• Hipertensión estadio 1: de 140 a 159 mm Hg sistólica / de 90 a 99 mm Hg diastólica.
• Hipertensión estadío 2: de 160 mm Hg sistólica / 100 mm Hg diastólica en adelante.
"Hago ejercicios casi todos los días, mis hábitos alimentarios son bastante saludables y tampoco fumo o bebo. Y aunque tengo unas libritas de más, siempre me he considerado una personas saludable. Además, nunca he tenido síntomas o problemas con la presión", afirma Ana, ama de casa y madre, quien cree que el médico exagera y que realmente no necesita tomar el medicamento que le recetaron.
"La verdad es que yo me siento bien. Y aunque compré la medicina, todavía no estoy segura de tomarla", admite Ana, tras aceptar que el asunto le preocupa porque el médico le explicó las consecuencias de no controlar su presión arterial. Pero al mismo tiempo, dice que prefiere buscar alternativas que no incluya medicamentos.
Como Ana, cientos de personas con presión arterial alta, conocida también como hipertensión no aceptan el diagnóstico. Más que nada, porque creen que al no tener síntomas, no es necesario medicarse. Sin embargo, a largo plazo, se exponen a varios problemas de salud. Desde agrandamiento del corazón, infarto o ataque cardiaco, hasta derrame cerebral, problemas de los riñones, ceguera y hasta la muerte.
"A la hipertensión o presión alta se le conoce como el asesino silencioso porque, precisamente, en la mayoría de los casos, no da síntomas. Y uno de los problemas que tenemos es que cuando una persona llega a la oficina a un chequeo y se le descubre que tiene la presión alta, generalmente no lo acepta y se hace difícil que siga el tratamiento", indica el cardiólogo Luis Parés.
De hecho, hay pacientes que llegan a sufrir hasta un infarto o derrrame cerebral porque no siguen el tratamiento. Otros creen que se toman la pastilla y que después de un tiempo, como han controlado la hipertensión, ya no tienen que tomar más el medicamento, señala el especialista en medicina interna, Gregorio Cortés-Maisonet, tras recordar que la mejoría es porque la persona está bajo tratamiento.
"Actualmente tenemos una mayor incidencia de personas jóvenes que padecen de presión alta. Tengo pacientes que están en los 20 y ya tienen diagnóstico de hipertensión. Son personas que tienen una pobre alimentación, un estilo de vida sendentario, hábitos como fumar o ingerir bebidas alcohólicas", destaca Cortés-Maisonet.
Y es que la hipertensión o presión arterial alta -una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de la presión sanguínea en las arterias-, es un problema de salud serio que ya se considera una epidemia en el mundo.
Precisamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la hipertensión como una de las mayores causas de muerte a nivel mundial. En Puerto Rico, también se distingue por afectar a más del 27% de la población, según estadísticas de 2003. Pero podría ser aún más alta. De hecho, a nivel de Estados Unidos, se estima que afecta a cerca del 60% de la población.
Presión peligrosa
Según la definición del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, la presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias cuando el corazón bombea sangre.
Pero cuando esta presión aumenta y permanece elevada por mucho tiempo, puede lesionar el cuerpo de muchas formas, señala el internista Cortés-Maisonet, quien destaca que se trata de una afección de salud que cuesta billones de dólares en Estados Unidos, no solo por el tratamiento sino también por las perdida de empleo. De hecho, sostiene que es una de las principales causas de incapacidad a largo plazo.
"Cuando una persona es diagnosticada con hipertensión tiene que entender que el tratamiento es de por vida y que debe hacer cambios en su estilo de vida", enfatiza Cortés-Maisonet, mientras destaca que, generalmente, la mayoría de los pacientes no llegan a hacer los cambios necesarios.
"La triste realidad de nuestra sociedad es que la mayoría hace cambios en las primeras semanas y después de un tiempo lo dejan", advierte el médico internista.
Sin embargo, es muy importante que tomen sus medicamentos y tengan un estilo de vida saludable, recomienda Cortés-Maisonet. Esto incluye bajar de peso, hacer ejercicios, dejar el cigarrillo, bajar el consumo de sal y sodio y eliminar las comidas con alto contenido de grasa.
"A mis pacientes les digo que no tienen que convertirse en maratonistas... Lo que se busca es que mantengan un estilo de vida activo, que puede ir desde caminatas hasta ejercicios pasivos como sembrar plantas en el patio de la casa. También es importante que aprendan a leer la tabla nutricional de los alimentos para que no consuman los que son altos en sodio", exhorta Cortés-Maisonet, tras resaltar que el puertorriqueño es "más rebelde en el tratamiento porque tenemos influencia de la raza negra". Según explica el médico, hay guías médicas que dicen que usualmente el paciente de raza negra puede necesitar dos o más medicamentos para regular la presión de forma efectiva.
Trabajo extra para el corazón
Según el doctor Parés, el 85% de las personas tienen hipertensión primaria o esencial. Quiere decir que no se conoce la causa o que es determinada por los genes "y cómo nuestro cuerpo fue constituido".
"Cuando un paciente llega y me dice que tiene dolor de cabeza o el pecho apretado y tiene la presión arterial alta, le digo que esa es la buena porque lo hizo venir al médico a buscar tratamiento. La mala es la que no da ningún síntoma y cuando llega al oficina tiene la presión altísima. Y, generalmente, lleva años así", advierte Parés.
Precisamente, por eso se conoce como el enemigo silencioso. Especialmente, porque durante años ha estado causando daño al organismo sin que la persona se percate del peligro que corre.
"Una definición sencilla de presión arterial alta es entender cuánto trabajo pasa el corazón en bombear la sangre al cuerpo. Mientras mayor resistencia, más trabajo pasa el corazón y como cualquier otro músculo que se ejercita mucho, va a crecer", advierte Cortés Maisonet.
De hecho, la hipertensión causa agrandamiento del músculo del corazón (conocido como hipertrofia) y, más tarde, dilatación de las cavidades cardiacas y pobre contracción de éstas (cardiomiopatía). Esto resulta en que el paciente termina con insuficiencia cardíaca, mejor conocida como fallo cardíaco. Además, acelera la enfermedad en las arterias coronarias que eventualmente lleva a la obstrucción y al infarto cardíaco.
Asimismo, a nivel cerebral, predispone a infartos cerebrales (comúnmente conocidos como derrames cerebrales). Mientras, a nivel renal puede a llevar a fallo renal y diálisis. Y en la retina del ojo, puede llegar a hemorragias que acaban con la capacidad visual.
No obstante, son procesos que tienden a tardar años y que se pueden prevenir, coinciden ambos médicos. "Actualmente hay una variedad de medicamentos que pueden controlar la hipertensión, proteger el riñón y el corazón, al tiempo que disminuye la resistencia a nivel del organismo", explica Cortés-Maisonet.
Y aunque es una enfermedad crónica que no tiene cura, se puede controlar efectivamente con medicamentos. Sin embargo, cuando se conoce la causa y ésta se puede remover, generalmente, se elimina el problema de la hipertensión, señala el doctor Parés.
"Por ejemplo, si es un tumor en un riñón el que causa la hipertensión y este se elimina mediante cirugía, la presión arterial vuelve a la normalidad", agrega el cardiólogo. De la misma forma, indica que si la persona baja de peso, hace ejercicios, lleva una dieta saludable baja en sal y sodio, en algunos casos es posible que pueda funcionar sin medicamentos.
No obstante, enfatiza que eso no quiere decir que la hipertensión se haya curado y se debe mantener en constante monitoreo de su presión arterial. Por ejemplo, Parés destaca que al menor cambio, la presión arterial puede volver a elevarse.
Factores de riesgo
Tienes un riesgo más alto de sufrir de hipertensión arterial si:
• Eres afroamericano.
• Estás obeso.
• Tienes mucho estrés o ansiedad frecuentemente.
• Tomas demasiado alcohol (más de un trago al día para las mujeres y más de dos para los hombres).
• Consumes demasiada sal y sodio en tu dieta.
• Tienes un antecedente familiar de hipertensión arterial.
• Padeces de diabetes.
• Fumas
Fuente: Recopilado por El Nuevo Día
Puedes ayudarte
Para controlar tu presión arterial es importante que:
• Consumas una alimentación saludable que incluya potasio y fibra.
• Hagas ejercicio regularmente (al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico por día).
• Deja de fumar.
• Reduce la cantidad de alcohol que consumes (un trago al día para las mujeres, dos para los hombres).
• Reduce la cantidad de sodio (sal) que consumes (procura que sea menos de 1,500 mg por día).
• Trata de evitar factores que te causen estrés; la meditación y la yoga te pueden ayudar.
• Mantén un peso corporal saludable o busca ayuda si necesitas bajar de peso.
• Incluso si no te han diagnosticado hipertensión arterial, es importante que te hagas una revisión anual, especialmente si alguien en la familia ha tenido hipertensión. Los adultos mayores de 18 años deben hacerse revisar la presión arterial de manera regular.
Presión arterial normal
La lectura de la presión arterial generalmente se da con dos números: el primero es la presión arterial sistólica y el número inferior, la presión arterial diastólica. Según el Comité Nacional Conjunto para el Control de la Hipertensión:
• Presión arterial normal: Menor de 120 mm Hg sistólica/, menor de 80 mm Hg diastólica.
• Pre-hipertensión: de 120 a 139 mm Hg sistólica / de 80 a 89 mm Hg diastólica.
• Hipertensión estadio 1: de 140 a 159 mm Hg sistólica / de 90 a 99 mm Hg diastólica.
• Hipertensión estadío 2: de 160 mm Hg sistólica / 100 mm Hg diastólica en adelante.

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