Los animales se transformaron en el blanco de hinchas de fútbol frustrados, manifestantes enojados o delincuentes comunes. Los agreden con armas blancas y elementos contundentes. Las autoridades prometieron protegerlos
La última de las víctimas fue Cristalina. Esta yegua forma parte de la montada de la Policía de Bogotá. Sin embargo, deberá estar fuera de servicio por un mes ya que recibió un fuerte golpe que le produjo un esguince de ligamento. Los episodios son siempre muy parecidos. En este caso, fue atacada con un objeto contundente durante el partido de fútbol entre Equidad y Santa Fe, el pasado 14 de abril. Según detalló El Tiempo, las autoridades decidieron proteger a los caballos con armaduras que cubran cara y lomo.
"Las lesiones pueden ir desde una contracción hasta cortadas hechas con cuchillos o botellas en varias partes de su cuerpo y fracturas generadas por golpes", explicó para el diario colombiano Ingrid Gómez, veterinaria del Fondo de Vigilancia y Seguridad de la Policía.
El medio local hace un racconto de los últimos episodios que dejaron fuera de la calle a varios animales. Otro de los agredidos fue Tequendama, que quedó cojo después de recibir un botellazo en la pierna derecha. En esta oportunidad no había clima de tensión, no se trataba de ninguna movilización o de trifulcas; el caballo participaba del operativo de seguridad del concierto de Manu Chao, el 4 de abril.
"Los equinos son entrenados, desde muy pequeños, para prestar el servicio de vigilancia y no para reaccionar violentamente ante las agresiones de las personas, ni ante la cercanía con las multitudes y los posibles ruidos que pueda haber en los eventos", explicó el intendente John Aguirre, de la policía capitalina.
"Las lesiones pueden ir desde una contracción hasta cortadas hechas con cuchillos o botellas en varias partes de su cuerpo y fracturas generadas por golpes", explicó para el diario colombiano Ingrid Gómez, veterinaria del Fondo de Vigilancia y Seguridad de la Policía.
El medio local hace un racconto de los últimos episodios que dejaron fuera de la calle a varios animales. Otro de los agredidos fue Tequendama, que quedó cojo después de recibir un botellazo en la pierna derecha. En esta oportunidad no había clima de tensión, no se trataba de ninguna movilización o de trifulcas; el caballo participaba del operativo de seguridad del concierto de Manu Chao, el 4 de abril.
"Los equinos son entrenados, desde muy pequeños, para prestar el servicio de vigilancia y no para reaccionar violentamente ante las agresiones de las personas, ni ante la cercanía con las multitudes y los posibles ruidos que pueda haber en los eventos", explicó el intendente John Aguirre, de la policía capitalina.