a la muerte, aunque eso sí, con un tubo por el que se puede respirar.
Esta técnica no es precisamente barata y cuesta alrededor de 41 euros por persona, independientemente del tiempo que quiera permanecer debajo de tierra. Aunque cada vez son más las personas que se deciden a practicarla, muchos han denunciado ante la policía el riesgo que supone dicho tratamiento. Fuente: http://www.ideal.es
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