En cuanto el pequeño da la espalda, el león se lanza hacia su presa potencial y choca estrepitosamente con el panel de vidrio.
Sorprendentemente, el niño no echa a correr, sino que vuelve a darse la vuelta y coloca su mano contra el cristal.
Eso sí, retrocede unos pasos al ver al león sobre dos patas apoyado sobre la cristal.
El felino, confundido ante ese obstáculo invisible, se marcha frustrado ante la atenta mirada del menor. Según indica el diario Daily Mail, el cristal fue instalado el pasado mes de abril para permitir a los visitantes acercarse todavía más a los animales salvajes.
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