"El Departamento de Defensa y el Ejército necesitamos disponer de las mejores personas de las que podamos. No queremos que haya barreras que nos impidan reclutar a los más cualificados", apuntó Carter, quien estimó que actualmente hay unos 2.500 transexuales sirviendo en las Fuerzas Armadas.
"La realidad es que tenemos a transexuales sirviendo en uniforme hoy en día. Los estadounidenses quieren servir y la profesión de las armas debe estar abierta a todos", añadió el jefe del Pentágono.
La nueva directiva entra en vigor "con efecto inmediato", por lo que desde hoy mismo los transexuales pueden servir abiertamente y no se les puede licenciar del servicio militar simplemente por razón de identidad de género.
Carter aseguró que en el caso de los transexuales se aplicarán los mismos estándares y procedimientos que se aplican al resto de los miembros del Ejército, y que a partir de hoy se abre una fase de 90 días para la elaboración de guías para los distintos estamentos militares, desde los oficiales hasta los médicos.
A partir del 1 de octubre, y con estas guías ya terminadas, los miembros del Ejército que se identifiquen como transexuales y que así lo deseen tendrán derecho a someterse a operaciones de cambio de sexo costeadas por el Departamento de Defensa, algo que tendrá un coste adicional "mínimo", según los cálculos del Pentágono.
"Es lo correcto y otro paso para asegurar que reclutamos y mantenemos a las personas más cualificadas. Nuestro Ejército, nuestra defensa y nuestro país serán más fuertes", concluyó Carter.