Wallace admitió haber accedido a unas 500,000 cuentas de Facebook y enviado anuncios no solicitados disimulados como mensajes de amigos durante un espacio de tres meses.
La fiscalía acusó a Wallace de recopilar información sobre los usuarios y enviar mensajes que engañaban a los usuarios de la red social para que proporcionaran sus contraseñas.
Según el fallo judicial, entonces utilizó esa información para registrarse en sus cuentas y colgar mensajes de spam en los muros de Facebook de sus amigos.