La médica sexóloga Lydia Delfino asegura que la depresión se define como una enfermedad mental caracterizada por la incapacidad para disfrutar, en la que impera el desaliento, la fatiga, la tristeza, la infelicidad, la sensación de no poder confrontar los retos diarios y pérdida de interés en el sexo.
“En los casos de depresión crónica en uno de los miembros de la pareja es frecuente la falta de deseo sexual con pérdida o ausencia de las fantasías o pensamientos sexuales, por lo que se dificulta la búsqueda de placer mutuo, con bajo o ningún deseo sexual, perdiendo toda iniciativa sexual”, apunta Delfino.
Según el más reciente informe de la prevalencia de depresión del Departamento de Salud de Puerto Rico, que recoge resultados del 2011 al 2014, la proporción general de depresión en la Isla se ha mantenido entre el 16.8 y 18.8%, siendo el 2013 el año con mayor número. Pero a nivel mundial, se estima que más de 150 millones de personas sufrirán de depresión.
Entre los factores de riesgo predominaban el sobrepeso, la obesidad, el tabaquismo, consumo agudo o crónico de alcohol y la falta de actividad física.
Aunque la depresión no es la única razón para la falta de apetito sexual, cuando la pareja no busca ayuda se arriesga a perderlo todo en la relación.
“Cuando nuestra pareja se ve afectada en mayor o menor grado en una depresión es importante comunicarlo al otro miembro de la pareja para luego buscar ayuda profesional y así evitar el aislamiento y el conflicto. Es una situación difícil de tolerar que si se mantiene mucho tiempo podría afectar la integridad de la pareja y la calidad, no solo de la sexualidad, sino de su vida en general”, destaca la experta.
Por otro lado, el Instituto Nacional de la Salud Mental de los Estados Unidos resalta en una publicación que aunque la depresión afecta a hombres y mujeres indistintamente, ambos géneros la experimentan de formas distintas.
Las mujeres que padecen una enfermedad depresiva nunca buscan tratamiento. Por su parte, los hombres tienden a sentirse más irritables, cansados y pierden el interés en su trabajo, familia o pasatiempos. “Muchos hombres no reconocen, admiten o buscan ayuda para su depresión. Ellos pueden estar reacios a hablar de cómo se sienten”, informa el Instituto.
Según Delfino, la situación se dificulta cuando las personas se encierran en un círculo vicioso de apatía sexual y desgano sin buscar ayuda o admitir que pueden tener depresión.
“La gran mayoría de las personas deprimidas experimentan una marcada disminución de los impulsos sexuales, pero solo en un tercio de los casos llegan a ser trastornos sexuales importantes como la disfunción eréctil en el hombre y la anorgasmia o incapacidad de llegar al orgasmo en la mujer”, indica.
¿Qué acciones tomar?
- En primer lugar, es importante acudir a un experto que pueda diagnosticar esta enfermedad e incluso medicar en caso de ser necesario.
- Considerar una terapia orientada a resolver la problemática. Junto a la medicación ayudará a sobreponerse.
- Tomar pequeños pasos para recuperar la intimidad perdida. No se trata de sexo, sino de acercamiento con besos, caricias y abrazos para disfrutar de nuevo de una sexualidad satisfactoria.
- Buscar ayuda con un sexólogo para recuperar la confianza sexual.