Pero cuidado. La clasificación como grupo 2B (posible) y no 2A (probable) significa que no puede asegurarse tajantemente que el uso de los teléfonos móviles produzca cáncer… aunque tampoco lo contrario.
Si bien no hay que caer en el alarmismo, sí conviene adoptar algunas medidas preventivas, como propone la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
Usa el teléfono fijo siempre que sea posible.
Cuando uses el móvil, procura no alargar demasiado la conversación. Esto es aún más importante cuando la comunicación es mala, pues entonces el teléfono está trabajando a plena potencia.
Una solución es conectar auriculares al móvil o usar a función de manos libres: basta separar el móvil unos centímetros de la cabeza para que el nivel de radiaciones disminuya sensiblemente.
Mantén el móvil lejos de la cabeza mientras marcas y esperas que te respondan. En ese momento el terminal también está funcionando a tope.
Procura que los niños no usen el teléfono móvil: a su edad están desarrollando el sistema nervioso y son más sensibles a las radiaciones.