Según los reportes, los combatientes de ambos lados han recurrido al estimulante para ayudarse en la lucha.
"Anfetaminas y jihad, son las 2 cosas que mantienen elevados a los soldados del Estado Islámico."
La droga es barata y fácil de producir, y utiliza ingredientes que son fáciles de obtener y en su mayor parte legales; sin embargo, cada pastilla puede llegar a venderse hasta en 20 dólares. Ramzi Haddad, psiquiatra libanés, dijo que el Captagon tiene “los efectos típicos de un estimulante”: produce “una suerte de euforia. Hablas mucho, no duermes, no comes, estás lleno de energía”.
La droga es usada tanto por el ISIS cómo por los pequeños y medianos grupos que pelean contra ellos; a menudo en misiones nocturnas o en las batallas particularmente extenuantes.
Varios doctores y psiquiatras creen que el uso de la droga también se ha generalizado entre la población civil siria, que esta cada vez más desesperada por la situación en la que viven.