Este necesario artículo se popularizó apenas a principios del siglo pasado
Por Arturo Pardo / La Nación/ GDA Costa Rica
Con la llegada de los inodoros, se hizo indispensable la colocación de
toallas o rollitos de papel higiénico para disponer de ellos en cada
recinto. (Archivo)
En el baño, sin duda, es nuestro amigo fiel. Ahí, en un rollito,
el papel tiene un papel preponderante y, por supuesto, higiénico, pero
este invento que hoy puede verse como algo muy básico, se popularizó
apenas a principios del siglo pasado.
Antes de su llegada a los
anaqueles, sus antecesores podían ser desde una pequeña piedra, el
delgado tallo de una manzana, una hoja de cáñamo, un poco de heno, la
tuza de la mazorca o un puñado de musgo.
Con el paso del tiempo,
se “avanzó” para pasar a los tejidos o lanas y -en los casos de mayor
pobreza- se usaba un trapo cuando no había un río cercano para recurrir
directamente al agua.
Otra opción curiosa que se recomendó durante
un tiempo fue el cuello de un ganso bien emplumado, que podía ser
reutilizado y aseguraba suficiente confort para cada vez que se
utilizara. Así consta en el compilado de obras Gargantúa y Pantagruel,
publicada a mediados del siglo XVI por el francés François Rabelais.
Hay registros de que en China se usó el primer invento
similar al papel higiénico, pero al otro lado del Pacífico la primera
vez que se ofreció en un comercio fue en 1857, cuando el estadounidense
Joseph Gayetty lo mercadeó en tiendas como “la mayor necesidad de
nuestra era” y con el nombre “papel medicado”.
El producto se
ofrecía en una presentación humedecida con aloe, en paquetes de 500
hojas; sin embargo, no gozó de mayor éxito en ventas, ya que para
entonces a los clientes potenciales les resultaba más fácil adquirir
sustitutos gratuitos.
Una década después, el papel higiénico se
simplificó a una versión más llana, sin esencias ni humedecedores, en
una presentación que resultaba, de paso, más económica. Los hermanos
Thomas, Clarence y Edward Scott ofrecían un papel suavizado aunque, por
su fabricación rústica, no estaba exento de astillas.
Con la
llegada de los inodoros, se hizo indispensable la colocación de toallas o
rollitos de papel higiénico para disponer de ellos en cada recinto.
Pasó el tiempo y este producto se ha diversificado en presentaciones con
diferentes cantidades de hojas, fragancias y niveles de suavidad.
En Estados Unidos, se calcula que cada persona utiliza 23.6
rollos de papel higiénico por año, según una publicación de The New York
Times.
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