Por Carolina Ruiz/La Nación, Argentina/GDA
Comer bizcocho de chocolate puede generar dos sentimientos
completamente opuestos en quien lo consume: placer y disfrute, o
preocupación y culpa.
Un estudio determinó que, si bien la culpa
tiene el potencial para motivar el cambio de comportamiento, también
puede conducir a sentimientos de impotencia y pérdida de control.
De
las 300 mujeres de entre 18 y 86 años consultadas en el estudio, “las
que asociaron el comer bizcocho de chocolate con sentimientos de culpa
no dijeron tener actitudes más positivas o intenciones más fuertes de
comer sano, respecto a quienes relacionaron el postre con el disfrute”.
“En
su lugar, reportaron menores niveles para controlar el comportamiento
al comer de más y tuvieron menos éxito en mantener su peso durante un
periodo de 18 meses”, aseguraron en la investigación.
También las participantes que querían perder peso y que
asociaron el bizcocho con sentimientos de culpa tuvieron menos éxito en
la pérdida de peso durante un periodo de tres meses en comparación con
las que lo relacionaron con celebración.
Por eso, los
nutricionistas recomiendan disfrutar de esos “gustitos” de vez en cuando
y con moderación para evitar sentimientos de culpa posteriores.
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