Es la cantidad y la frecuencia con la que la consumimos lo que importa
Por BBC Mundo
Con frecuencia las fábricas agregan azúcar a las comidas
para que sepan mejor. Cuando se retira la grasa de una carne procesada,
por ejemplo, se le agrega azúcar para ayudar a disimular el sabor soso.
Debido
a esto, muchos de los productos que vemos como sanos -como el yogur,
barras de granola, productos bajos en grasa y agua con sabor a frutas-
pueden, de hecho, tener mucha más azúcar de lo que nos damos cuenta.
Al
igual que la sal, el "azúcar añadida" ayuda a extender la vida de
algunos de los alimentos, como el pan, los cereales y las frutas y
vegetales enlatados.
A los especialistas les preocupa que esto
haga que sea muy fácil ingerir más azúcar de la que nuestro cuerpo puede
manejar, debido a que no siempre nos damos cuenta de que la estamos
consumiendo.
¿Qué pasa si comes mucha azúcar?
El azúcar no es intrínsecamente mala para uno, es la cantidad y la frecuencia con la que la consumimos lo que importa.
Cuando
comemos, los azúcares se descomponen en glucosa y fructosa, las cuales
son absorbidas por nuestro torrente sanguíneo. Una vez que la fructosa
llega al hígado, también se convierte en glucosa.
Si consumimos
más azúcar de la que quemamos, nuestro hígado convierte el exceso de
glucosa en grasa. Parte de esta grasa se queda en el hígado, pero el
resto se guarda en el tejido adiposo en todo el cuerpo.
Esta es la razón por la que comer demasiada azúcar repetidas
veces puede producir sobrepeso, e incluso obesidad, cuando se combina
con un estilo de vida sedentario.
Aquí hay otros problemas de salud que se pueden originar si comemos demasiada azúcar:
-Diabetes:
el exceso de azúcar puede llevar a la obesidad, lo que aumenta el
riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Aquellos con esta enfermedad no
producen suficiente insulina y tampoco son suficientemente sensitivos a
la que se ha producido. Los niveles de azúcar en la sangre no se regulan
con propiedad lo que da sed y cansancio a corto plazo, y daño en los
vasos sanguíneos, nervios y órganos a largo plazo, si no se trata a
tiempo.
-Enfermedades cardiovasculares: la obesidad también
dispara la presión arterial y los niveles de colesterol "malo", al
mismo tiempo que baja los del colesterol "bueno". Todo esto contribuye a
aumentar el riesgo a desarrollar enfermedades del corazón.
-Esteatosis hepática:
el exceso de azúcar se puede acumular como grasa en el hígado. Esta
enfermedad de hígado graso está vinculada a un incremento del riesgo a
diabetes e incluso cáncer de hígado.
-Caries: cuando
consumimos alimentos azucarados, la bacteria de nuestra boca rompe los
carbohidratos y produce ácidos que disuelven los minerales del esmalte
del diente. Cuanto más tiempo esté el azúcar en contacto con el diente,
más es el daño que puede causar la bacteria. Si se deja sin tratar, esto
puede ocasionar dolor, infección y la pérdida del diente.
-Mal humor: las
comidas azucaradas como los chocolates, tortas y galletas han sido
etiquetadas por el sistema de salud británico NHS como "las comidas del
mal humor". Ellas te pueden dar una explosión rápida de energía al
ocasionar un incremento agudo del azúcar en la sangre. Pero cuando caen
los niveles, también puede hacerlo tu estado de ánimo. Este ciclo te
puede hacer sentir irritable, ansioso y cansado.
¿Cómo puedo saber si estoy comiendo azúcar disfrazada?
Saber
cuánta azúcar hay en tu comida o bebida puede ser confuso pues tiene
muchos disfraces; como la sacarosa, glucosa, fructosa y miel.
En
muchas partes del mundo los fabricantes de alimentos no están obligados a
separar en sus etiquetas de información nutricional los azúcares
añadidos de los que ocurren de forma natural, pero se puede averiguar
cuánto azúcar total tiene un producto fijándose en el renglón que dice "
carbohidratos (de los cuales azúcares)".
Más de 15 g de azúcar
total por cada 100 g significa que tiene un alto contenido de azúcar.
Mientras que 5g de azúcar o menos por cada 100 g significa que el
contenido de azúcar es bajo.
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