Acuerdo para asegurar pago retroactivo a los afectados por el cierre del gobierno
Por José A. Delgado /elnuevodia.com
WASHINGTON – Tras las críticas de que son de los pocos que
tienen sus salarios asegurados, los republicanos y demócratas del
Congreso se han puesto de acuerdo para impulsar una medida que
permitirá, como en anteriores cierres parciales del gobierno federal,
que los empleados que están fuera de sus puestos de trabajo puedan
recobrar sus salarios al terminar esta crisis.
La primera acción
debe ocurrir hoy, cuando vaya a votación en la Cámara baja un proyecto
bipartidista, aunque con más demócratas como coauspiciadores, que
impulsa que los sueldos de los 800,000 empleados federales –cerca de
4,000 de ellos en Puerto Rico– que han estado sin trabajar reciban su
paga retroactivamente.
La Casa Blanca respaldó la medida, lo que hace inminente su aprobación.
“Mientras
(los empleados) estén fuera de sus trabajos, nadie gana. Debemos
terminar con esto lo más pronto posible”, dijo el presidente Barack
Obama, quien caminó a un restaurante de venta de sandwiches cercano a la
Casa Blanca para resaltar que la economía en general sufre por el
cierre federal, incluidos los negocios que rodean las oficinas del
Gobierno estadounidense.
Su comentario surgió después de que el presidente de la
Cámara de Representantes, el republicano John Boehner (Ohio), realizara
una conferencia de prensa para denunciar que un funcionario de la Casa
Blanca, desde el anonimato, hubiese expresado a medios de comunicación
que la posición del presidente Obama, a favor de una reapertura del
gobierno sin condiciones, ganaba el favor de la opinión pública.
Un
día antes, Obama culpó directamente a Boehner por el cierre parcial de
las operaciones del gobierno federal, que por cuarto día mantuvo
clausuradas atracciones turísticas y ha limitado servicios a los
ciudadanos.
“Este no es un maldito juego”, dijo Boehner, en respuesta a los comentarios de la Casa Blanca.
El
jueves, una emisora de televisión de Kentucky divulgó una
conversación en la que el senador Rand Paul le susurró al líder de la
minoría del Senado, Mitch McConnell –ambos elegidos por ese estado–, que
si los republicanos muestran ser flexibles y Obama insiste en no
sentarse a negociar sobre la reforma de salud, “podemos ganar esto”.
La iniciativa para pagar de forma retroactiva a los empleados que
fueron enviados a sus casas –otros 1.2 millones se quedaron en sus
puestos–, cobró vida después de que se criticara que los miembros del
Congreso fueran de los pocos en tener asegurados sus salarios de
$174,000 anuales.
Los republicanos han insistido en que para
reabrir todo el Gobierno federal, a través de una resolución que
extienda el presupuesto 2013 durante varias semanas, los demócratas del
Senado y la Casa Blanca tienen que aceptar sentarse a negociar sobre el
futuro de la reforma de salud (Obamacare), aborrecida por los
conservadores, como el Tea Party.
El presidente Obama ha expresado
preocupación también porque el tranque en el presupuesto ponga en
riesgo la necesidad de elevar el tope de la deuda pública, que se prevé
alcance su techo de $16.7 billones en cuestión de días, en una fecha
cercana al 17 de octubre.
Si la deuda supera el techo impuesto por el Congreso, el Tesoro federal tendría que decidir a quién pagar y quién no.
Como
ha hecho Obama, la directora del Fondo Monetario Internacional,
Christine Lagarse, ha adertido que una suspensión de pagos por parte del
gobierno estadounidense dañaría tremendamente no solo la economía de
Estados Unidos, sino que tendría efectos “muy serios” en todo el mundo.
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