El
organismo, que toma sus decisiones con autonomía y se encarga de velar
por la disciplina en el seno de Acroarte, también expulsó a los miembros
Aridio Castillo, Joseph Tavárez (de la filial de Santiago) y Juan
Carlos Jiménez.
Las
decisiones del Tribunal Disciplinario fueron sustentadas porque los
nombrados incurrieron en actos de violación de la ética profesional
actuando en los medios de comunicación desinformando al público de
manera premeditada y difundiendo rumores tendenciosos. Asimismo, fueron
encontrados culpables de haber violado los estatutos y los reglamentos
de la entidad.
En
sentido general, el órgano disciplinario de Acroarte determinó que
estos miembros cometieron difamación e injuria, se inmiscuyeron en la
vida íntima de las personas y violaron los estatutos y reglamentos de la
institución.
Todas
las violaciones de las que fueron acusados estos miembros, según consta
en la Resolución 01-13 del 17 de mayo de este año, están contenidas en
los artículos d), g), k) y l) del Código de Ética que controla el
comportamiento de la membresía de la institución.
El
Código de Ética de Acroarte, en el capítulo IV sobre los deberes para
con sus colegas, artículo 19, dice: “El cronista de arte deberá fomentar
la fraternidad entre sus colegas, respetar su reputación y brindar
solidaridad y amparo a los que sufran vejámenes en el ejercicio de su
profesión”.
El
Tribunal Disciplinario tomó estas decisiones debido a que es uno de los
tres organismos de dirección de Acroarte, creado mediante los estatutos
de la institución, con el objetivo de garantizar la dignidad en el
ejercicio de la crónica de arte.
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