En una clara alusión al problema de la Barrick Gold, y una cátedra para Danilo Medina..
El presidente ecuatoriano Rafael Correa hizo levantar de sus asientos al público que asistió a su investidura honoris causa en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) cuando afirmó que los recursos naturales pertenecen a los pueblos y no pueden ser ofrendados a la voluntad de las empresas transnacionales.
El presidente ecuatoriano Rafael Correa hizo levantar de sus asientos al público que asistió a su investidura honoris causa en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) cuando afirmó que los recursos naturales pertenecen a los pueblos y no pueden ser ofrendados a la voluntad de las empresas transnacionales.
Correa, quien habló durante dos horas, retrasando por casi una su cita en el Palacio Nacional con su homólogo Danilo Medina, comparó la relación del Estado dominicano con la minera canadiense Barrick Gold con los encontrados por él con las petroleras a su llegada a la presidencia ecuatoriana, algunos de los cuales rescindió.
Narró, ante el clamor de
estudiantes, maestros, funcionarios que gritaban “¡fuera, fuera Barrick
Gold!”, cómo obligó a las empresas extractoras a la renegociación de
los contratos, lo que provocó la salida de cuatro de ellas, e impuso el
pago de impuestos por ganancias extraordinarias.
Actualmente estas
compañías se regulan por contratos de “prestación de servicios”, lo que
significa que todos los beneficios de los bienes extraídos pertenecen al
Estado, quien se compromete a pagar a las empresas sólo el costo de la
extracción. Explicó que casi el 20% del presupuesto del Estado es
financiado por el ingreso petrolero.
Dijo sin embargo que
oponerse a la explotación minera por razones ecológicas es un
infantilismo porque los recursos deben ser puestos al servicio del
desarrollo del ser humano, que debe ser el centro de las políticas del
Estado.
El mandatario
ecuatoriano insistió en este aspecto de la soberanía de los países y
recalcó que las condiciones onerosas de los acuerdos con las
transnacionales no pueden ser permitidas, arrancando un entusiasta
aplauso de los asistentes.
Lo que debe ser
garantizado, precisó Correa, es que las condiciones de la explotación
sirvan enteramente al bienestar de los pueblos.
Afirmó que la pobreza,
por primera vez en la historia, no es producto de escasez de recursos,
sino que “es fruto de sistemas perversos, de mala distribución del
ingreso global y mala distribución del ingreso nacional”. Enfatizó en
que el desarrollo económico no es sinónimo de desarrollo social, al
referirse a los índices de desigualdad de América Latina, “los mayores
en el mundo”.
“Vencer la pobreza es
nuestro imperativo moral, para mí debería ser el imperativo moral del
planeta”, expresó, rechazando, además, la explotación laboral en nombre
del desarrollo económico. Argumentó que para superar la “tensión
capital-trabajo” que impone la dinámica neoliberal Ecuador implementó
topes mínimos de salario base, considerados por el funcionario como
altos y, adicionalmente, se creó un “salario digno”, aún mayor, que es
el que actualmente reciben la mayoría de los trabajadores ecuatorianos.
Correa criticó duramente
a los organismos internacionales que legitiman e incentivan a los
gobiernos a sostener sistemas de desigualdad que coloquen al “gran
capital” por encima del ser humano. En ese contexto, se refirió al Fondo
Monetario Internacional y al Banco Mundial, como los “cheerleaders” del
capital financiero.
Asimismo, reprochó
categóricamente que la Organización de Estados Americanos mantenga el
bloqueo a Cuba, lo cual cataloga como “el mayor atropello al derecho
internacional, al derecho interamericano y a los derechos humanos de
nuestro continente”.
El presidente
ecuatoriano se encuentra en el país para participar junto a su homólogo
Medina en la inauguración de la Feria Internacional del Libro, que este
año tiene al Ecuador como invitado de honor.
7dias
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