Desde el principio del debate la Procuraduría General, en representación de la sociedad colombiana, ha expresado su desacuerdo con los matrimonios igualitarios. El gobierno, en tanto, se ha alejado de la discusión.
La semana pasada trascendió que los partidos mayoritarios en el Senado, el Conservador y el Partido de La U, acordaron no apoyar el proyecto.
La Iglesia Católica dijo la semana pasada en un comunicado que de aprobarse se les estaría brindando "a estas uniones un reconocimiento jurídico que, implícitamente, subvierte el orden establecido por la naturaleza humana y por nuestro marco constitucional y legal".
Actualmente las parejas homosexuales en Colombia pueden registrar ante un notario las llamadas "uniones de hecho" o "uniones civiles", pero sin que ello constituya un matrimonio y disfruten de todos los derechos, incluida la adopción.
Desde 2007 las parejas del mismo sexo, por decisión de la misma Corte Constitucional, pueden heredarse y afiliarse al sistema de salud y de pensiones.
Al conocer del nefasto resultado para la comunidad homosexual, el senador Armando Benedetti –impulsor de la iniciativa- dijo que quedó comprobado que el Congreso “no sirve para nada”.
“Yo me quisiera parecer a los congresos de Suiza, España, Holanda y Francia, y no al Congo, Uganda, Bolivia y Haití, que es a lo que nos quieren someter acá”, señaló.
Y continuó: “El día que nosotros seamos capaces de convertirnos en un congreso moderno, vanguardista y progresista, nosotros podremos ayudar a que la desigualdad y la pobreza acaben en Colombia”.
Fuente: AP - Elespectador.com
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