Por GABRIELA PASTRANA / Especial El Nuevo Día
Concienciar sobre el impacto que tiene el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y sida en mujeres y niñas es el objetivo principal de la conmemoración del Día Nacional de Concienciación sobre VIH que se celebra mañana alrededor del mundo.
Una iniciativa a la que se han unido diversas organizaciones en Puerto Rico para llevar el mensaje de la importancia de la prevención y de hacerse la prueba de forma rutinaria para detectar el virus. Algo muy importante si se toma en cuenta que el 65% de las infecciones por VIH en las mujeres se da por contacto heterosexual. De hecho, esa es una de las razones más comunes de vulnerabilidad entre las féminas.
De hecho, se sabe que biológica y fisiológicamente, una mujer está en mayor riesgo de contagio durante la relación sexual debido a la anatomía del tracto reproductivo y a la forma en que se intercambian secreciones durante la actividad sexual, según indicó en una entrevista reciente con Por Dentro la ginecóloga obstetra Carmen D. Zorrilla, directora del Centro de Estudios Materno-Infantiles (CEMI) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas.
Esto se debe, según explicó, a que hay células en el tejido de la vagina que tienen ramificaciones lo que les permite “absorber” el virus más fácilmente. Además, el que el cuello de la matriz tenga una sola capa de células también facilita que el virus penetre en el organismo.
Según Zorrilla, quien se ha destacado por sus investigaciones de VIH y sida en mujeres, en algunos estudios se ha descrito cómo la transmisión del VIH es 14 veces más fácil de hombre a mujer, que de mujer a hombre. Sin embargo, aclara que la transmisión de mujer a hombre también ocurre y que los hombres no están inmunes a esta.
Otra de las razones por la que las mujeres están más vulnerables es que como hay más hombres con VIH/sida, una mujer tiene más posibilidad de adquirirlo sexualmente, además de que una proporción grande de ellas no sabe que están infectadas.
De ahí la importancia de seguir enfatizando en la educación y la prevención de esta enfermedad. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la mayoría de las personas con VIH en el mundo (60%) son mujeres y niñas.
Otro punto que ha planteado la investigadora es que, en términos generales, las mujeres tienen menos recursos económicos, desigualdades en las relaciones y mayor exposición a la violencia.
A todo ese panorama se suma que muchas mujeres no conocen las conductas de riesgo de sus compañeros, una situación que, sin duda, las pone en mayor riesgo.
De hecho, se estima que una gran parte de la población confía en la palabra de su pareja y no ve la urgencia de usar protección contra esa y otras enfermedades de transmisión sexual, según datos de la Asociación de Médicos Tratantes de VIH de Puerto Rico (AMTVIH), organización sin fines de lucro que agrupa a médicos especializados en el tratamiento, la educación y la prevención del VIH.
Precisamente, según el Estudio de Necesidades de Prevención de VIH en Puerto Rico, realizado por el Departamento de Salud (DS), la principal razón por la que los participantes no utilizaron el condón (33.4%) fue debido a que confiaba en su pareja.
Una situación que, sin duda, pone de manifiesto que para muchas mujeres el uso del condón no es una alternativa real por la dificultad de convencer a los hombres sobre su uso.
“Quizás la manera más conveniente y de menos conflicto es hacerse las pruebas de VIH rutinariamente y convencer a nuestros compañeros de hacerse la misma”, recomendó Zorrilla.
De hecho, la experta destacó que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC en inglés) recomiendan las pruebas de VIH en el contexto médico como parte de la rutina de salud. Mientras que el Departamento de Salud federal plantea la necesidad de hacer estas pruebas rutinarias y que los planes médicos las cubran.
Zorrilla también recomendó iniciar la conversación sobre la prueba con la pareja o hablar con el proveedor de salud para facilitar el proceso de las pruebas. “Muchos grupos comunitarios ofrecen las pruebas gratuitamente en ferias de salud y otras actividades”, agregó. Pero también hizo alusión a las pruebas que se venden en las farmacias que tienen un costo de unos $40 y que pueden ser una opción inicial para hacerse la prueba en la privacidad de su hogar.
Una iniciativa a la que se han unido diversas organizaciones en Puerto Rico para llevar el mensaje de la importancia de la prevención y de hacerse la prueba de forma rutinaria para detectar el virus. Algo muy importante si se toma en cuenta que el 65% de las infecciones por VIH en las mujeres se da por contacto heterosexual. De hecho, esa es una de las razones más comunes de vulnerabilidad entre las féminas.
De hecho, se sabe que biológica y fisiológicamente, una mujer está en mayor riesgo de contagio durante la relación sexual debido a la anatomía del tracto reproductivo y a la forma en que se intercambian secreciones durante la actividad sexual, según indicó en una entrevista reciente con Por Dentro la ginecóloga obstetra Carmen D. Zorrilla, directora del Centro de Estudios Materno-Infantiles (CEMI) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ciencias Médicas.
Esto se debe, según explicó, a que hay células en el tejido de la vagina que tienen ramificaciones lo que les permite “absorber” el virus más fácilmente. Además, el que el cuello de la matriz tenga una sola capa de células también facilita que el virus penetre en el organismo.
Según Zorrilla, quien se ha destacado por sus investigaciones de VIH y sida en mujeres, en algunos estudios se ha descrito cómo la transmisión del VIH es 14 veces más fácil de hombre a mujer, que de mujer a hombre. Sin embargo, aclara que la transmisión de mujer a hombre también ocurre y que los hombres no están inmunes a esta.
Otra de las razones por la que las mujeres están más vulnerables es que como hay más hombres con VIH/sida, una mujer tiene más posibilidad de adquirirlo sexualmente, además de que una proporción grande de ellas no sabe que están infectadas.
De ahí la importancia de seguir enfatizando en la educación y la prevención de esta enfermedad. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la mayoría de las personas con VIH en el mundo (60%) son mujeres y niñas.
Otro punto que ha planteado la investigadora es que, en términos generales, las mujeres tienen menos recursos económicos, desigualdades en las relaciones y mayor exposición a la violencia.
A todo ese panorama se suma que muchas mujeres no conocen las conductas de riesgo de sus compañeros, una situación que, sin duda, las pone en mayor riesgo.
De hecho, se estima que una gran parte de la población confía en la palabra de su pareja y no ve la urgencia de usar protección contra esa y otras enfermedades de transmisión sexual, según datos de la Asociación de Médicos Tratantes de VIH de Puerto Rico (AMTVIH), organización sin fines de lucro que agrupa a médicos especializados en el tratamiento, la educación y la prevención del VIH.
Precisamente, según el Estudio de Necesidades de Prevención de VIH en Puerto Rico, realizado por el Departamento de Salud (DS), la principal razón por la que los participantes no utilizaron el condón (33.4%) fue debido a que confiaba en su pareja.
Una situación que, sin duda, pone de manifiesto que para muchas mujeres el uso del condón no es una alternativa real por la dificultad de convencer a los hombres sobre su uso.
“Quizás la manera más conveniente y de menos conflicto es hacerse las pruebas de VIH rutinariamente y convencer a nuestros compañeros de hacerse la misma”, recomendó Zorrilla.
De hecho, la experta destacó que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC en inglés) recomiendan las pruebas de VIH en el contexto médico como parte de la rutina de salud. Mientras que el Departamento de Salud federal plantea la necesidad de hacer estas pruebas rutinarias y que los planes médicos las cubran.
Zorrilla también recomendó iniciar la conversación sobre la prueba con la pareja o hablar con el proveedor de salud para facilitar el proceso de las pruebas. “Muchos grupos comunitarios ofrecen las pruebas gratuitamente en ferias de salud y otras actividades”, agregó. Pero también hizo alusión a las pruebas que se venden en las farmacias que tienen un costo de unos $40 y que pueden ser una opción inicial para hacerse la prueba en la privacidad de su hogar.
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