Por la Redacción de El Tiempo, Colombia / GDA
A la pareja no solo se le es infiel cuando se sostiene una relación paralela con otra persona. El hecho de ocultar información financiera también se considera una grave traición, según opinan algunos expertos.
Comprarse una propiedad y ponerla a nombre de un familiar, incursionar en un negocio, recibir ingresos extra, servir de fiador o adquirir deudas, todo ello sin consultarlo con la pareja, constituyen algunos ejemplos.
Un estudio reciente realizado en Estados Unidos por la revista Forbes y The National Endowment for Financial Education encontró que en el 80 por ciento de las parejas, un cónyuge ocultó asuntos referentes a las finanzas. Esto quiere decir que ocho de cada diez personas engañan a su pareja en cuestiones de dinero.
La terapeuta de familia Olga Susana Otero asegura que este tipo de infidelidad es muy común. Y, para explicarlo, cita algunos casos: “El hombre descubre que la mujer es una despilfarradora y prefiere ocultar sus ingresos o disminuir sus aportes”. Igual le puede ocurrir a la mujer, “que no entiende por qué su marido debe comprar el nuevo aparato tecnológico o por qué él no acepta que ella gaste tanto dinero en productos de belleza o en ropa”, agrega la psiquiatra y terapeuta de pareja Olga Albornoz. Cuando estas situaciones se presentan se empieza a gastar dinero a escondidas, porque uno siente que el otro se aprovecha o que no puede estar de acuerdo con sus gastos, afirma la experta.
Pero ¿ocultar información financiera o mentir a la pareja sobre las finanzas se puede considerar infidelidad? Según los expertos, no cabe ninguna duda. Y la razón es que ser infiel es faltar a la lealtad y a la confianza, valores que exigen las leyes de la fidelidad y el honor en toda relación de pareja. Y en ese sentido -explica Albornoz-, la lealtad y la confianza no solo implican los ámbitos del afecto, la sexualidad y el respeto, sino también la billetera.
No obstante, el asunto trasciende la moral y tiene implicaciones legales, sobre todo en sociedades como la nuestra, donde una de las principales causas de divorcio es la situación financiera.
Según el abogado de familia Carlos Fradique-Méndez, en estos casos existe infidelidad porque, cuando se conforma una sociedad conyugal, los ingresos y bienes ganados durante el matrimonio se constituyen legalmente en un patrimonio común, y si alguno de los dos atenta contra este o hace un fraude, esto incide en el capital conjunto.
Aunque esta clase de infidelidad suele ser más común cuando solo uno de los dos trabaja y sostiene la economía del hogar, también ocurre cuando ambos tienen profesiones u oficios distintos y, por tanto, el uno no tiene cómo saber cuánto gana el otro. “Lo más recomendable es que ambos sean autosuficientes”, advierte el especialista.
Ser un infiel financiero no solo implica ocultar información sobre los ingresos y su manejo, sino también las deudas y todos los egresos que puedan poner en riesgo el patrimonio familiar.
¿Puede ser la infidelidad financiera causa legal de divorcio? Necesariamente no, explica Fradique-Méndez. “Es una falta a la confianza, pero solo puede llegar a ser causal de divorcio cuando estos actos implican un incumplimiento de las responsabilidades económicas con la pareja o un detrimento del patrimonio no consentido”. Por ejemplo, cuando uno de los dos miembros se convierte en deudor solidario sin consultar y luego embargan la vivienda familiar, o cuando incurre en deudas de las cuales la pareja no tiene idea y que terminan en embargos y líos jurídicos.
Estas situaciones se dan porque en la etapa de enamoramiento las personas no reparan en el concepto y el manejo del dinero y porque se piensa: ‘lo mío es tuyo y lo tuyo es mío’, sin darse cuenta de que cada uno tiene necesidades distintas.
Saber manejar los ingresos en el hogar
Conversar - El dinero es un recurso valioso para la vida en pareja. De cómo se utilice dependen en gran medida su desarrollo y proyección. Encuentre espacios para conversar sobre cómo manejar el dinero.
Establecer reglas - “Tú trabajas, yo trabajo, lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”, aunque hay que aportar en proporción a nuestras capacidades.
En el banco - Tener cuentas separadas y una cuenta más, conjunta, para gastos familiares y viajes. Hay que tomar de común acuerdo las decisiones que involucren la estabilidad patrimonial.
Dar y recibir - Ninguno debe sentirse en desventaja.
Las cuentas claras - Ambos deben estar informados cuando se comparten espacios, obligaciones y pagos en común que impliquen ingresos, gastos, manejo de deudas e inversiones.
Planear el futuro - Diseñe un proyecto financiero en pareja para realizar sueños, viajes y actividades que fortalezcan la relación.
Consultar a un experto - Cuando hay un patrimonio en común, es importante contar con asesoría financiera y tributaria.
Comprarse una propiedad y ponerla a nombre de un familiar, incursionar en un negocio, recibir ingresos extra, servir de fiador o adquirir deudas, todo ello sin consultarlo con la pareja, constituyen algunos ejemplos.
Un estudio reciente realizado en Estados Unidos por la revista Forbes y The National Endowment for Financial Education encontró que en el 80 por ciento de las parejas, un cónyuge ocultó asuntos referentes a las finanzas. Esto quiere decir que ocho de cada diez personas engañan a su pareja en cuestiones de dinero.
La terapeuta de familia Olga Susana Otero asegura que este tipo de infidelidad es muy común. Y, para explicarlo, cita algunos casos: “El hombre descubre que la mujer es una despilfarradora y prefiere ocultar sus ingresos o disminuir sus aportes”. Igual le puede ocurrir a la mujer, “que no entiende por qué su marido debe comprar el nuevo aparato tecnológico o por qué él no acepta que ella gaste tanto dinero en productos de belleza o en ropa”, agrega la psiquiatra y terapeuta de pareja Olga Albornoz. Cuando estas situaciones se presentan se empieza a gastar dinero a escondidas, porque uno siente que el otro se aprovecha o que no puede estar de acuerdo con sus gastos, afirma la experta.
Pero ¿ocultar información financiera o mentir a la pareja sobre las finanzas se puede considerar infidelidad? Según los expertos, no cabe ninguna duda. Y la razón es que ser infiel es faltar a la lealtad y a la confianza, valores que exigen las leyes de la fidelidad y el honor en toda relación de pareja. Y en ese sentido -explica Albornoz-, la lealtad y la confianza no solo implican los ámbitos del afecto, la sexualidad y el respeto, sino también la billetera.
No obstante, el asunto trasciende la moral y tiene implicaciones legales, sobre todo en sociedades como la nuestra, donde una de las principales causas de divorcio es la situación financiera.
Según el abogado de familia Carlos Fradique-Méndez, en estos casos existe infidelidad porque, cuando se conforma una sociedad conyugal, los ingresos y bienes ganados durante el matrimonio se constituyen legalmente en un patrimonio común, y si alguno de los dos atenta contra este o hace un fraude, esto incide en el capital conjunto.
Aunque esta clase de infidelidad suele ser más común cuando solo uno de los dos trabaja y sostiene la economía del hogar, también ocurre cuando ambos tienen profesiones u oficios distintos y, por tanto, el uno no tiene cómo saber cuánto gana el otro. “Lo más recomendable es que ambos sean autosuficientes”, advierte el especialista.
Ser un infiel financiero no solo implica ocultar información sobre los ingresos y su manejo, sino también las deudas y todos los egresos que puedan poner en riesgo el patrimonio familiar.
¿Puede ser la infidelidad financiera causa legal de divorcio? Necesariamente no, explica Fradique-Méndez. “Es una falta a la confianza, pero solo puede llegar a ser causal de divorcio cuando estos actos implican un incumplimiento de las responsabilidades económicas con la pareja o un detrimento del patrimonio no consentido”. Por ejemplo, cuando uno de los dos miembros se convierte en deudor solidario sin consultar y luego embargan la vivienda familiar, o cuando incurre en deudas de las cuales la pareja no tiene idea y que terminan en embargos y líos jurídicos.
Estas situaciones se dan porque en la etapa de enamoramiento las personas no reparan en el concepto y el manejo del dinero y porque se piensa: ‘lo mío es tuyo y lo tuyo es mío’, sin darse cuenta de que cada uno tiene necesidades distintas.
Saber manejar los ingresos en el hogar
Conversar - El dinero es un recurso valioso para la vida en pareja. De cómo se utilice dependen en gran medida su desarrollo y proyección. Encuentre espacios para conversar sobre cómo manejar el dinero.
Establecer reglas - “Tú trabajas, yo trabajo, lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”, aunque hay que aportar en proporción a nuestras capacidades.
En el banco - Tener cuentas separadas y una cuenta más, conjunta, para gastos familiares y viajes. Hay que tomar de común acuerdo las decisiones que involucren la estabilidad patrimonial.
Dar y recibir - Ninguno debe sentirse en desventaja.
Las cuentas claras - Ambos deben estar informados cuando se comparten espacios, obligaciones y pagos en común que impliquen ingresos, gastos, manejo de deudas e inversiones.
Planear el futuro - Diseñe un proyecto financiero en pareja para realizar sueños, viajes y actividades que fortalezcan la relación.
Consultar a un experto - Cuando hay un patrimonio en común, es importante contar con asesoría financiera y tributaria.
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