Hasta el momento ha recibido 100 inyecciones de bótox y confiesa que se ha vuelto adicta al procedimiento estético.
"Creo que me veo fantástica y me hace feliz. A veces me gritan cosas en la calle, pero eso no me importa. Mis compañeros se burlan pero a mi me encanta", cuenta la joven rusa a Daily Mail. "A veces me gusta la atención que obtengo" agrega.Su primer inyección de silicón fue a los 17 años y pese a que sus amigos le dicen que no debería continuar ella confiesa que todavía no está satisfecha.
Kristina esta tan feliz con su modificación que espera poder realizarse una cirugía platica en el futuro para aumentar otras partes de su cuerpo.
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