15 abril 2012

Comer nueces y otros frutos secos protege al corazón

Las personas que consumen frutos secos de cáscara dura, como nueces, castañas y almendras, muestran menos prevalencia de factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como diabetes tipo dos, niveles altos de colesterol y obesidad.
También tienen niveles menores de los compuestos dañinos que se sabe conducen a trastornos del corazón, revela un estudio llevado a cabo en Estados Unidos.
Los científicos de la Universidad Estatal de Louisiana compararon los registros médicos de 13.292 individuos, hombres y mujeres de 19 años o más.
Todos habían participado en los Sondeos Nacionales de Salud y Nutrición de Estados Unidos, en los cuales se llevó un registro de sus hábitos de consumo de 1999 a 2004.
Para el estudio, publicado en Journal of the American College of Nutrition (Revista del Colegio Estadounidense de Nutrición), los investigadores analizaron las mediciones de los factores de riesgo conocidos de enfermedad cardiovascular.
Y compararon esos datos con la cantidad de frutos secos de cáscara dura que consumían los participantes durante un período de 24 horas.
En particular se midió el consumo de almendras, nuez de Brasil, macadamias, castañas, avellanas, pacanas, piñones, pistachos y nuez.
Protectores
Los resultados mostraron que los individuos que consumían 7 gramos o más de estos alimentos durante un período de 24 horas mostraron niveles más altos de lipoproteína de alta densidad (el llamado colesterol bueno) y niveles menores de la llamada proteína C reactiva.
Este compuesto es una sustancia indicadora de inflamación que se sabe puede conducir a una variedad de enfermedades crónicas, incluida enfermedad del corazón.
Según los investigadores, “el consumo de estos frutos secos está asociado a 5% menos prevalencia de síndrome metabólico, un nombre para un grupo de factores de riesgo que ocurren juntos e incrementan el riesgo de obstrucción de las arterias coronarias, enfermedad cerebrovascular y diabetes tipo 2″.
“Además -agregan- las personas que consumen frutos secos muestran también una menor prevalencia de cuatro factores de riesgo de síndrome metabólico: obesidad abdominal, hipertensión, altos niveles de glucosa en ayunas y bajos niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad (colesterol bueno)”.
Estudios en el pasado ya habían demostrado que los frutos secos, en particular los de cáscara dura, son alimentos muy nutritivos y buenos para la salud, en particular para el bienestar del corazón.
Se ha demostrado que algunos frutos de cáscara dura, la nuez en particular, son un producto natural “casi perfecto” por su alto nivel de antioxidantes y proteínas.
Estos productos contienen altos niveles de polifenoles, compuestos químicos antioxidantes que ayudan al organismo a contrarrestar los efectos de las moléculas que causan oxidación y dañan a las células.
Por eso los expertos subrayan desde hace tiempo que el consumo regular de frutos secos puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, determinados tipos de cáncer y diabetes tipo 2.
Pero tal como señalan los científicos de Louisiana, otros estudios nutricionales han mostrado que el consumo de frutos secos entre la población de Estados Unidos -y del resto del mundo- es relativamente baja.
Y como las enfermedades cardiovasculares se han convertido ya en la principal causa de muerte en muchos países del mundo, estos alimentos podrían ser una herramienta muy valiosa para combatir tanto esta epidemia como la de obesidad.
“Uno de nuestros hallazgos más interesantes fue el hecho de que los consumidores de frutos secos tenían un menor peso corporal, un menor índice de masa corporal y una circunferencia de cintura más pequeña que los no consumidores” dice la doctora Carol O’Neil, quien dirigió el estudio.
“Los frutos secos deben ser parte integral de una dieta sana y su consumo debe ser alentado por los profesionales de la salud”, agrega la investigadora.